El Origen del Corán IV

El Origen del Corán IV

CAPÍTULO IX

FUENTES JUDíAS Y CRISTIANAS

En su libro "Islam and the West: A Historical Survey", Philip K. Hitti dice...

 “Las fuentes del Corán son inequívocamente: judías, cristianas y árabes paganas[1].

Hitti sustenta esta afirmación indicando que en el tiempo del Profeta, había pinturas de Jesús y María en el interior de la Caaba y que el material coránico había sido tomado de transmisiones de segunda mano. Esto sería demostrado por la afirmación coránica de que Jesús habló a la humanidad estando aún en la cuna y de que dio vida a un pájaro de arcilla con permiso de Dios. Estos relatos tienen sus paralelos en el apócrifo “Evangelio de la Infancia”. María, la madre de Jesús, es confundida con María, hermana de Aarón y Hamán, favorito de Abusuerus (Ester 3:2) y que sería equivocadamente hecho ministro del Faraón (Sura 40:36). Además dice que la historia coránica del “Bicorne” se debe haber originado en el romance de Alejandro el Grande que estaba de moda en ese entonces entre los cristianos sirios[2].

Sin embargo, según Richard Bell, a pesar de las tradiciones concernientes al hecho de que un retrato de Jesús fue encontrado sobre uno de los pilares de la Caaba, no hay ninguna buena evidencia de asentamientos cristianos en el Hiyaz, ni cerca de Meca o aún de Medina[3]. El argumento de Hitti es que, a pesar de ciertos pasajes coránicos que tienen cierto parecido con episodios bíblicos, no hay prueba de que estos pasajes fueron copiados. Los pasajes comparables citados incluyen: Corán 21:104 con Isaías; Corán 53:39-42 con Ezequiel 18:20; Corán 53:44 con 1 Samuel 2:6; Corán 1:5 “Guíanos por el sendero recto” con Salmos 27:11 “... y guíame por senda de rectitud...”. Los anteriores pasajes, dice Hitti: “Pueden ser explicados en otros términos fuera de la idea de la dependencia directa[4]”, su explicación es: “Lejos de ser un simple imitador; Muhámmad islamizó, arabizó y nacionalizó el material[5]”.

Sobre las fuentes del Corán, J. Christy Wilson escribe en “Introducing Islam”: “Los eruditos mantienen que cierto número de relatos coránicos pueden ser encontrados en fuentes talmúdicas judías y evangelios apócrifos en vez del Antiguo y Nuevo Testamento[6]. Wilson también menciona la aparente confusión acerca de Hamán y María. Por su parte, Richard Bell argumenta en su libro “The Origin of Islam in its Christian Environment” que:

“Gran parte del Corán es directamente dependiente de La Biblia y de historias asociadas con La Biblia[7].

Según lo anterior, Muhámmad habría adquirido su conocimiento sobre La Biblia gradualmente:

“La clave para gran parte de lo que se halla en el Corán y la misión de Muhámmad, se encuentra en su gradual adquisición del conocimiento contenido en La Biblia y de lo que cristianos y judíos creían... le veremos copiar concientemente - Él es bien franco al respecto-...[8].

Las referencias coránicas acerca de la gente de la caverna, Moisés, Aljidr y Alejandro Magno, que nunca fueron asociadas con La Biblia, son citadas como prueba de que Muhámmad no se basaba en ningún tipo de conocimiento real de La Biblia misma, sino que dependía de fuentes orales de tercera mano. Bell también menciona la aparente confusión de Muhámmad sobre María, la madre de Jesús y María, la hermana de Moisés. Kenneth Cragg dice en “The Call of the Minaret”:

“Las narrativas bíblicas reproducidas en el Corán difieren considerablemente y sugieren un tipo de conocimiento transmitido de forma oral y no textual. Existe una ausencia casi total de lo que podría reconocerse como una citación directa de ambos testamentos[9].

Cragg está convencido de que las aparentes concepciones erróneas sobre la trinidad y Jesús indican que la cantidad y la calidad de los contactos orales de Muhámmad, fueron insuficientes para permitirle comprender correctamente el cristianismo[10].

H.A.R. Gibb, en “Mohammedanism: An Historical Survey”, presenta otra posibilidad con respecto a las fuentes del Corán:

“En vista de la estrecha relación comercial entre la Meca y Yemen, sería natural que algunas ideas religiosas fueran llevadas a la Meca con las caravanas de especias y tejidos. Hay detalles en el Corán que dan vigor a esta suposición[11].

Lindon P. Harries escribe en su libro “Islam in East Africa”:
Muhámmad mismo copió de La Biblia y los musulmanes hoy en día, conscientemente o no, se prestan mucho de la ideología cristiana, aún en asuntos que el Corán no apoya[12].

Según R.A. Nicholson, el origen del Corán puede ser trazado hasta las fuentes hanifes o judeo-cristianas:

“Oímos mucho acerca de ermitaños cristianos y también acerca de unas cuantas personas conocidas como “Hanifes”; quienes habían rechazado la idolatría por una religión propia de ellos, ascética y monoteísta. Muhámmad parece haber estado en contacto con algunos de ellos antes de su llamado... sus viajes con las caravanas comerciales de la Meca proveyeron oportunidades para el diálogo con judíos y cristianos, del cual el Corán conserva los resultados[13].

Nicholson añade:

Muhámmad recolectó todo su conocimiento de este tipo de transmisiones y hace una demostración de audacia al basarse en tales copias, consistentes en su mayoría, en leyendas del Haggada y los apócrifos[14].

Con respecto a la influencia judía y cristiana en el Corán, la Nueva Enciclopedia Católica dice:

“Los eruditos no musulmanes han sostenido casi siempre, que las influencias fundamentales de Muhámmad deben haber sido principalmente - y no exclusivamente - judías y cristianas , y que aquellas influencias fueron coloridas por el carácter de Muhámmad y cambiadas para encajar con los aspectos y necesidades de la mente árabe pre-islámica[15].

Y añade a continuación:

“Es muy probable que Muhámmad haya oído traducciones improvisadas de las escrituras judías y cristianas[16].

A primera vista se ve que esta teoría está errada por lo que comparte con la anterior tesis; la suposición de que Muhámmad mintió fraudulentamente o de que estaba desquiciadamente equivocado cuando atribuyó el Corán a una fuente divina. Ya demostramos lo débil que son estas suposiciones. Otra dificultad consiste en que Muhámmad fue analfabeto toda su vida, pues tal como lo sugiere el Corán, si Muhámmad hubiese sido letrado muchos de sus críticos hubieran dudado de su misión[17]. Sin embargo, siendo él analfabeto, es inconcebible que haya podido reunir todo el material de los hanifes, de los judíos, los cristianos y otras fuentes paganas, para después recitarlo todo oralmente por 23 años en el sublime lenguaje del Corán sin ayuda de una pluma.

La tercera dificultad está en que Muhámmad creció en un ambiente predominantemente idólatra y que el Corán es, a su vez, incondicionalmente monoteísta.

Ciertamente, hubo un puñado de no-paganos en la Meca que solían llamarse a sí mismos “Hanifes”, y que no participaban del culto a los ídolos. Pero estos no tuvieron ningún templo ni escrituras, no existen ni siquiera registros de sus creencias. De la misma forma, deben haber existido algunos cristianos en la Meca pero su porcentaje era ciertamente ínfimo. De hecho, los detractores de Muhámmad nunca pensaron en inculparlo de haber aprendido el Corán de los hanifes o los cristianos (árabes), sino que lo acusaron de haberlo aprendido de un herrero bizantino en las afueras de la Meca, a quien Muhámmad solía ir a observar su trabajo. El Corán refutó esta suposición indicando que el herrero en cuestión hablaba una lengua extranjera y que el Corán era de lengua árabe pura:

“Por cierto que sabemos que dicen: En verdad es un hombre quien se lo transmite [al Corán]. Pero bien saben que el idioma de quien ellos aluden no es árabe, mientras que éste [el del Corán] es árabe puro[18]”.

Y a propósito... ¿A qué grupo deberíamos atribuir el anterior verso? ¿Podrían ser los judíos o los cristianos que defienden el Corán en este verso? Los contactos de Muhámmad con sabios judíos o cristianos fueron en extremo limitados. Se encontró con Wáraqa bin Naufal dos veces; Wáraqa era un anciano que sufría de ceguera los últimos años de su vida y también era pariente de Jadiya, esposa del Profeta. A pesar de ser de ascendencia árabe, Wáraqa se convirtió al cristianismo y tenía algún conocimiento del Nuevo Testamento. Su primer encuentro se dio cuando Wáraqa se encontraba dando vueltas a la Caaba y vio a Muhámmad. Wáraqa afectivamente besó su cabeza. El segundo encuentro fue después de que Muhámmad recibiera la primera revelación[19]. Wáraqa murió tres años después y la revelación continuó por veintitrés años[20].

También había cristianos viviendo en Nayrán, Yemen - Al sur de la Meca - y hacia el norte vivían algunos judíos en Yatrib, que se conocería después como Medina. Sea como fuere; no existen registros de que Muhámmad haya viajado alguna vez a Nayrán, ni antes ni después de su profecía. Muhámmad nunca estuvo en Medina antes de la profecía excepto una ocasión cuando tenía seis años y acompañó a su madre para visitar a un pariente de Bani Nayyar, y para dejar que Muhámmad visitara la tumba de su padre, que había muerto mientras Muhámmad estaba aún en el vientre materno[21].

Nuevamente, sería muy osado especular que, a la edad de seis años y en el transcurso de un día o dos, Muhámmad haya podido aprender los 66 o 73 libros de La Biblia. Por otro lado, la distancia entre Medina y la Meca es de cientos de kilómetros, y en esa época no existían el avión ni el automóvil y se llegaba por camello, lo que tomaba semanas de viaje. Muhámmad no pudo haber viajado entre las dos ciudades sin que nadie lo notara. Parece que la existencia de tales comunidades no fue la fuente del Corán.

Algunos estudiosos han mencionado también que Muhámmad solía tener debates con judíos y cristianos, pero sin especificar cuando se llevaban a cabo, dando - aún así - la impresión de que el Corán es el resultado de aquellas discusiones. Esos debates ciertamente tuvieron lugar, pero mucho después de que el Corán empezara a ser revelado. De hecho, todos se llevaron a cabo en Medina, mientras que Muhámmad empezó a recibir la revelación en la Meca y permaneció allí trece años, donde dos tercios del Corán fueron revelados antes de emigrar a Medina. Los versos desde el 33 hasta el 63 de la tercera sura, por ejemplo, fueron revelados en el noveno año después de la emigración a Medina, en ocasión de la visita de un grupo de cristianos de Nayrán.

En segundo lugar, el contexto de tales reuniones es frecuentemente ignorado. Muhámmad no se encontró con ellos como un alumno sino como un maestro, y usó la oportunidad para corregirles sus dogmas, la trinidad.

Todos los registros históricos disponibles muestran que Muhámmad hizo tres viajes fuera de la Meca antes de la profecía: a los seis años acompañó a su madre a Medina, entre los nueve y doce años acompañó a su tío Abu Táleb a Siria en viaje de negocios, y en su último viaje Muhámmad tenía veinticinco años y dirigió la caravana de Jadiya, nuevamente, a Siria[22]. Como lo dice Gamal Badawi:

“Sería excesivamente imaginativo decir que a través de sus ocasionales conversaciones con judíos y cristianos, mientras se ocupaba de su caravana, Muhámmad había aprendido lo suficiente de ambas religiones como para formar una nueva, poderosa y viable religión; una tarea que desafía el esfuerzo conjunto de los sabios por siglos[23].

Además, la mencionada afirmación suscita un sinnúmero de preguntas. Gamal Badawi presenta seis de ellas:

  1. ¿Por qué es que, a pesar de la abundancia de material histórico sobre la vida de Muhámmad y a pesar de las exhaustivas investigaciones sobre su vida que por siglos llevaron a cabo severos críticos, no ha sido posible descubrir aquel misterioso maestro o maestros de los cuales Muhámmad pudo haber aprendido todo eso?
  2. Es conocido que Muhámmad tuvo mucha oposición, fue ridiculizado y perseguido por cerca de trece años a manos de sus contemporáneos. Con esta magnitud de severos enemigos, ¿no les habría sido posible probar ante las masas que la pretensión de Muhámmad sobre la revelación era un vil engaño? ¿No les fue posible revelar y nombrar a lo que ellos consideraban la fuente humana o humanas de sus enseñanzas?, incluso, algunos de sus adversarios que hicieron esta acusación, cambiaron sus ideas después para acusarlo de magia, posesión demoníaca entre otras.
  3. Muhámmad se crió entre su gente, y cada aspecto de su vida les fue expuesto, en especial, por la sinceridad que caracteriza a la vida tribal en el desierto. ¿Cómo pudieron miles de sus contemporáneos, incluyendo muchos de sus más cercanos parientes que le conocían tan bien, creer en su veracidad si es que tenían alguna sospecha de que estaba reclamando el crédito de ideas que le fueron inculcadas por otros maestros, sin molestarse siquiera en darles crédito?
  4. ¿Qué clase de maestro pudo haber enseñado a Muhámmad una completa y coherente religión que cambió el curso de la historia? ¿Por qué no hablaron, él o ellos - si es que los hubo -, contra el susodicho alumno que continuó aprendiendo de ellos mientras, que los ignoraba y alegaba una fuente divina para sus enseñanzas?
  5. ¿Cómo fue que muchos judíos y cristianos contemporáneos a Muhámmad abrazaron el Islam y creyeron en la veracidad de Muhámmad si sabían que él estaba copiando sus escrituras o aprendiendo de sus sacerdotes y rabinos?
  6. Es conocido que algunas de las revelaciones coránicas le llegaron a Muhámmad en presencia de gente. El Corán fue revelado en un lapso de veintitrés años, ¿ dónde estaba el misterioso - tal vez invisible - maestro humano de Muhámmad? ¿Cómo pudo haberse escondido por tanto tiempo? ¿Cómo pudo Muhámmad, rodeado constantemente de seguidores, hacer frecuentes visitas secretas a aquél misterioso maestro o maestros durante veintitrés años sin haber sido descubierto ni siquiera una vez?[24].




CAPÍTULO X

EL PROBLEMA DEL PARALELISMO


Con la intención de mostrar la influencia de las tradiciones judeo-cristianas en el Corán, algunos estudiosos han indicado algunos paralelos entre La Biblia y el Corán, implicando que Muhámmad había estudiado cuidadosamente las escrituras anteriores y luego selecciono o “tomó” las partes que le parecieron consistentes. Esta teoría es bastante débil por las siguientes razones:

PRIMERO: Muhámmad dijo que el Corán venía de Dios; y ya demostramos que por cuestiones históricas, psicológicas y lógicas Muhámmad no estaba en condiciones de crear el Corán.

SEGUNDO: Muhámmad era analfabeto. No pudo haber estudiado y seleccionado de las escrituras anteriores sin la habilidad de leer y escribir.

TERCERO: La primera versión en árabe del Antiguo Testamento apareció 200 años después de la muerte de Muhámmad y la más antigua versión del Nuevo Testamento en árabe apareció mil años después de su muerte[25].

CUARTO: La similitud entre dos composiciones o libros no constituye, por sí misma, suficiente evidencia de que una es copia de la otra o la posterior de la anterior. Ambas pueden estar basadas en una tercera fuente común para las dos, este es precisamente el argumento del Corán: Hay ciertas porciones de La Biblia que pueden haber quedado intactas y si Dios es la fuente de ambas revelaciones eso explica la existencia de paralelos.

QUINTO: Un conciso examen de ambos textos puede demostrar claramente que la idea del plagio es inconsistente.

Empecemos por las diferencias básicas entre ambos libros.

Primero: La Biblia no es un solo libro, sino la reunión de por lo menos 66 libros, según la versión protestante, o 75, según la versión católica romana, escrita por cuarenta autores como mínimo.

Segundo: La Biblia es una mezcla de prescripciones divinas y comentarios humanos de seguidores posteriores a los profetas. (Ver por ejemplo Jeremías 8:8, Lucas 1:1-4 y I Corintios 7:25). El Corán no tiene tales comentarios, hasta las palabras del mismo Profeta Muhámmad no forman parte del Corán.

Tercero: En el Nuevo Testamento los cuatro evangelios nos enseñan acerca de Jesús, su vida y su misión. El Corán no es la biografía de Muhámmad escrita por sus seguidores.

Cuarto: La Biblia tiene varios libros escritos muchos años después de la muerte de los profetas, a veces ni siquiera están en el lenguaje hablado por ellos, dando así lugar a innumerables dificultades en el análisis. Todo el Corán fue escrito en vida de Muhámmad y fue además memorizado por cientos de personas en su lengua original.

Quinto: Los cuatro evangelios canónicos no eran los únicos existentes; la decisión de lo que debía y lo que no debía estar en La Biblia fue dejada a merced del juicio humano (con todas sus limitaciones, intereses y errores). En el Islam no hubo conferencias ni concilios para determinar qué capítulo debía o no estar en el Corán.

La teoría de que el Corán fue tomado de La Biblia se tambalea ante la existencia de diferencias de credo y dogmas de fe entre ambos textos.

  • El concepto bíblico de Dios es muy diferente al coránico: En La Biblia Dios es descrito con una forma humana[26], es presentado como alguien que se cansa y necesita descanso[27]. Dios entra en el jardín y un hombre puede esconderse de Él; y para hallar su escondite Dios debe buscarlo[28]. Tal como un ser humano, Dios es retratado en La Biblia sintiéndose arrepentido por algunas de sus decisiones, implicando que Él ignoraba las consecuencias de las mismas o que Dios está sujeto a caprichosos estados de humor[29]. No es solamente celoso sino que frecuentemente es llamado “El Dios de Israel”[30]. Como un ser humano, Dios tiene fosas nasales, boca y habita en una espesa oscuridad[31]. A veces hasta necesita de alguna señal de los seres humanos para no equivocarse[32]. Está también asustado de la unidad y poder de los hombres[33].

Tales descripciones no sólo no se encuentran en el Corán, sino que son consideradas como sacrílegas para con la majestad de Dios.

  • El concepto bíblico de los profetas es también radicalmente diferente al presentado en el Corán. Mientras el Corán presenta a los profetas como el mejor ejemplo de piedad y rectitud moral (Ver en el Corán 21:27 y 22:52), en la versión bíblica casi todos los profetas parecen cometer grandes pecados contra la fe y la moral. Algunos de los vergonzosos actos atribuidos a los profetas en La Biblia incluyen la idolatría a Aarón[34] , la inclinación de Salomón hacia la idolatría[35] y los engañosos trucos de Jacob para con su padre Isaac[36]. Abraham contrajo un incestuoso matrimonio con Sara o era simplemente un innoble mentiroso[37].

El ebrio profeta Lot comete incesto con sus dos hijas y también se nos relata cómo las entregó a los degenerados y lujuriosos hombres de Gomorra, e invitó a éstos a hacer con ellas lo que quisieran[38]. El profeta David no sólo sería un voyeur sino que de hecho, cometió adulterio con la esposa de Urías y luego mandó matar al mismo[39]. Judas (hijo de Jacob el profeta) cometió incesto con su nuera; Pherez y Sarah, fruto del este acto, son honrados como tatarabuelos de Jesús[40]. Parecería que Dios bendice a Judas por su incestuoso crimen. También se menciona que Jesús niega a su madre cuando le dijo: “¿Qué tienes conmigo mujer?[41]. El Corán no acusa a ninguno de los profetas de alguno de los mencionados crímenes.

  • Existen también diferencias en el credo concernientes a la creencia en el Más Allá, el concepto de la salvación y la orientación sobre la vida[42].

Además de las diferencias doctrinales, existen también grandes discrepancias aún en historias comunes a ambos libros. A manera de ejemplo, mostraremos la historia de Adán y Eva. Las similitudes entre ambas versiones son que los dos libros dicen que Adán y Eva fueron los primeros seres humanos en ser creados. Ambos vivieron en un jardín y se les permitió comer de cualquier árbol menos uno. Los dos sucumbieron ante las tentaciones de Satán y comieron del árbol, siendo enviados a vivir a la tierra.

Las diferencias entre ambas versiones del relato son las siguientes:

  1. La Biblia dice que se trataba del árbol del conocimiento; el Corán no hace tal comentario. Según el Corán, el hombre es inspirado inherentemente en el conocimiento  del  bien y del mal y Adán fue enseñado acerca de la naturaleza de las cosas antes de su desobediencia[43].
  2. En la narración bíblica la mujer carga con la culpa del error y, como castigo, Dios multiplica su agonía en el parto. No hay un sólo verso en el Corán que sugiera o implique de forma alguna que la mujer carga con más responsabilidad por aquella equivocación. El embarazo es descrito en el Corán como noble y loable[44].
  3. En La Biblia Eva es tentada por Satán quien toma la forma de una serpiente. El Corán dice que Satán tentó a ambos y no existe mención alguna sobre una serpiente o víbora[45].
  4. La Biblia no menciona el arrepentimiento de Adán y Eva después de su desobediencia, mientras que el Corán enfatizó este punto. Según el Corán, ambos se arrepintieron y Dios los perdonó[46].
  5. La Biblia sugiere que la venida a la tierra para vivir en ella fue una especie de castigo, mientras el Corán dice que ése era el plan de Dios aún antes de haberlos creado[47].

[1] Philip K. Hitti. Op. cit. Pág. 15.

[2] Ibíd. Pág. 16-17.

[3] Richard Bell. The Origin of Islam in its Christian Environment: The Gunning Lectures Edimburg University, 1925. Pág. 42.

[4] Philip Hitti. Op. cit. Pág.17.

[5] Ibíd. Pág. 18.

[6] J. Christy Wilson. Introducing Islam. Pág.30-31.

[7] Richard Bell. Op. cit. .100.

[8] Ibíd. Pág. 68-69.

[9] Kenneth Cragg. Op. cit. Pág. 74.

[10] Ibíd. Pág. 263.

[11] H.A.R. Gibb. Op. cit. Pág. 37-38.

[12] Lyndon Pág. Harries. Islam in East Africa. Pág. 57.

[13] Introducción de R.A. Nicholson para E. H. Palmer. The Koran.  (Traducción). Pág. IX.

[14] Ibíd. Pág. XVIII.

[15] La Nueva Enciclopedia Católica. Vol. VII. Pág. 677.

[16] Ídem

[17] Corán 29:48.

[18] Ibid 16:103.

[19] Nota del Traductor: Es digno de notar que en esta segunda ocasión Waraqah se ofreció para defender la causa de Muhammad; si su salud y avanzada edad se lo permitían, y en ningún momento llamo al Profeta a seguir su religión (el Cristianismo).

[20] Hafiz G. Sarwar. Op. cit. Pág. 70-72. (Traductor, ver N. Dinet-S. Ben Ibrahim. Op. cit. Pág.55).

[21] S.A.A. Maududi. Op. cit. Parte II. Pág. 207. (Traductor, ver N. Dinet-S. Ben Ibrahim. Op. cit. Pág. 23).

[22] Hafiz G. Sarwar. Op. cit. Pág. 51-59.

[23] Gamal A. Badawi. Op. cit. Pág. 17-19.

[24] Ídem.

[25] Bajo el titulo de Fuentes del Corán, Thomas Patrick Hughes escribe en su obra citada: “No tenemos evidencias de que Muhammad haya tenido acceso a las escrituras cristianas... debe también tomarse en cuenta que no tenemos evidencias claras de la existencia de versiones árabes del Antiguo o Nuevo Testamento anteriores a Muhammad. La más remota versión en árabe del Antiguo Testamento de la que tengamos conocimiento es la de R. Saadías Gaón del año 900 D.C. y la más antigua versión de árabe del Nuevo Testamento es la publicada por Erpenius en 1616”, Pág. 515-516.

[26] Génesis 1:26: “Dios Dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza...” y Génesis 9:6:”...porque Dios creó al hombre a imagen suya”. Compárese estos versos con los del Corán que dice: “Di: El Es Allah, Único. Allah El Señor Absoluto; no Ha engendrado ni Ha Sido engendrado. Y no hay nadie que Se Le parezca.” Corán 112:1 - 4; o con: “No hay nada como Él...” Corán 42:11.

[27] Génesis 2:1; Génesis 2:2; Génesis 2:3; Éxodo 20:11. En cuanto a su tendencia a olvidar, ver Génesis 8:1 y Ex. 2:24. Comparar con el Corán 2:255.

[28] Génesis 3:8 - 11. Comparar con el Corán 2:115 y 6:3.

[29] Génesis 6:6, Jueces 2:18 y Ex. 32:14. Comparar con el Corán 2:255 y 6:59.

[30] Éxodo 34:14 y 20:5. En ninguna parte del Corán Dios es descrito como el ‘Dios de los Curaishíes’, el ‘Dios de los árabes’ o el ‘Dios de los musulmanes’. Ver el Corán 1:1 y 4:79.

[31] II Samuel 22:9 - 15, 1 Reyes 8:12 y Números 11:25. Comparar con el Corán, 42:11.

[32] Éxodo 12:13.

[33] Génesis 11:5 - 9, Génesis 3:22 - 24. De hecho, según La Biblia, Jacob ganó la lucha. Ver Génesis 32:24 - 29.

[34] Éxodo 32:1 - 20.

[35] 1 Reyes 11:4.

[36] Génesis 27:16.

[37] Génesis 12:10 - 20 y Gen. 20:2 - 18.

[38] Génesis 19:30 - 38 y Gen. 19: 8.

[39] II Samuel 11: 2 - 5, 11:15 - 18.

[40] Génesis 38:16 - 18 y Mateo 1:3.

[41] Juan 2:4.La mayoría de las diferentes versiones bíblicas denotan lo mencionado, pero en la “Biblia Latinoamericana” encontramos que se traduce: “Mujer, ¿Cómo se te ocurre?”. “La Biblia Latinoamericana”, Ediciones Paulinas, Madrid, 1989.

[42] Para una más detallada discusión de estos temas ver G. Miller. Missionary Christianity.  Sin lugar  fecha ni editorial. Pág. 1 - 38.

[43] Ver Génesis 2:16 - 17 y el Corán, 91:7 - 8 y 2:31 - 33.

[44] Génesis 3:12-17 y el Corán 29:8 y 46:15.

[45] Génesis 3:1-7 y el Corán, 2:36 y 7:20.

[46] El Corán 2:37 y 7:23.

[47] Génesis 3:17-19 y el Corán, 2:30.

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