El viaje al más allá

El viaje al más allá

Introducción

Muhámmad, el Profeta del Islam, quien pasó a la otra vida en 632 DC, dijo:

Gabriel vino a mí y me dijo: ¡Oh Muhámmad! vives, y en el futuro morirás, amas y en el futuro partirás, por lo que hagas en esta vida, serás retribuido. Sepan que orar en la noche[1]  es un honor para el creyente, y su orgullo es no depender de otros. (Sílsilah As-Sahiha)

Todos tenemos total certeza de que esta vida terminará. Esto lleva a mucha gente a preguntarse ¿qué ocurre luego de la muerte?

Desde un punto de vista fisiológico, es evidente lo que ocurre. Se suceden una serie de consecuencias naturales[2], el corazón deja de latir, los pulmones detendrán la respiración, y cada célula del cuerpo, privada de sangre oxigenada detendrá su actividad, luego de funcionar brevemente de manera anaeróbica, lo cual generará ácido láctico, causante del rigor mortis, el endurecimiento de los músculos del cadáver. Luego, cuando las células comienzan a descomponerse, la rigidez muscular desaparece, la piel cambia de color y el cadáver es devorado por parásitos, quedando sólo los huesos y los dientes.

Pero de lo que ocurre con el alma luego de la muerte, no podemos ser testigos, a esto no pueden responder los científicos, porque incluso en las personas vivas, el alma no puede ser objeto de observación empírica, esto está más allá de nuestras posibilidades. Entonces es cuando debemos recordar los conceptos de la vida después de la muerte, la resurrección y el día del juicio, así como tener presentes la existencia de Un Creador Omnipotente, sus ángeles, su predestinación, siendo todo esto parte de la fe en lo invisible. La única manera por la cual el hombre puede tener algún conocimiento de estos asuntos, es mediante la revelación divina.

[Él posee las llaves de lo oculto, y nadie más que Él las conoce, no hay hoja que caiga que Él no sepa, ni grano en el seno de la tierra o algo que esté verde o seco sin que se encuentre registrado en un libro evidente] (Corán 6:59)

En la Toráh, los salmos y el evangelio –las escrituras reveladas a los primeros Profetas- se menciona siempre la existencia de la vida después de la muerte, y es en el Sagrado Corán, la última revelación de Dios a los hombres, por medio de su Profeta Muhámmad, donde podemos conocer más detalles sobre la vida del más allá. Para el creyente, resulta evidente lo que ocurre con el alma luego de la muerte, casi con tanto detalle como con el que los científicos conocen lo que ocurre con el cuerpo.

[No hay criatura que camine en la tierra o vuele con sus dos alas, que no forme una comunidad igual que vosotros. No hemos omitido nada en el Libro, estas también serán congregadas ante su Señor el día del juicio]. (Corán 6:38)

Junto con la pregunta “¿qué ocurre luego de la muerte?” es inevitable preguntarse “¿para qué estamos aquí?” es decir, ¿Cuál es el propósito de nuestra vida?, y si respondiéramos que simplemente estamos aquí para vivir la vida, la pregunta respecto a que ocurre luego de la muerte, perdería su sentido, sólo es posible llegar a un entendimiento más certero si se considera que necesariamente debe existir una inteligencia superior, que ha diseñado y creado este mundo, un Creador, que nos juzgará según lo que hagamos en esta vida. Entonces estas preguntas toman su verdadera dimensión.

¿Acaso creíais  que los habíamos creado sin ningún fin? Y que no ibais a comparecer ante nosotros? ¡Exaltado sea Allah! El Único Soberano Real, no hay otra divinidad salvo Él, Señor del Trono grandioso. (Corán 23:115-116)

Como si esto fuese poco, toda persona inteligente observará que este mundo está lleno de injusticias y opresión, donde rige la ley del más fuerte y en ocasiones del más corrupto, y por eso no podemos alcanzar la plena felicidad en esta vida, sea debido a una carencia de confort material, amor u otras experiencias anheladas, esta vida evidentemente no es entonces sólo para ser vivida. Incluso algunas personas, agobiadas por los asuntos mundanos, tienen poca fe, o mejor dicho, una fe equivocada respecto a la otra vida, llegando incluso algunos a suicidarse[3]. Después de todo, piensan, ¿Qué tiene para perder el que es rechazado, no amado, desafortunado, desesperado?

Sólo desesperan de la Misericordia de su Señor los extraviados (Corán 15:56)

¿Entonces cómo hemos de creer que la muerte es sólo el fin de la existencia física y este mundo, y esta vida sólo el producto ciego de su propia evolución? Evidentemente, en la muerte, y en la vida, hay mucho más que esto.


la creencia en la vida de la tumba

El mundo de la tumba

Ahora daremos una breve mirada al tránsito del alma luego de la muerte. Es un relato de hechos asombrosos, que debemos saber que son ciertos y nos ocurrirán inevitablemente.

El detallado conocimiento de este viaje, su precisión y grado de detalle, es una prueba más de la veracidad de la profecía de Muhámmad, y una constatación de que es el último de los Mensajeros enviados por Dios a la humanidad. La revelación no es ambigua, y se presenta de manera totalmente comprensible.

Nuestra exposición sobre el conocimiento revelado abarcará desde el momento de la muerte hasta la morada final del alma del creyente en el paraíso.

Cuando el creyente está dejando este mundo, ángeles de rostros luminosos se le presentan y dicen:

¡Oh, alma pacificada!, ven al perdón de Dios y Su complacencia (Al-Hakim y otros)

El creyente se encontrará con su Señor, como explica el Profeta:

Cuando le llega la muerte a un creyente, recibe las albricias de que Dios se complace de él y lo bendice, entonces no desea otra cosa que encontrarse con su Señor. Él ama encontrarse con su Señor, y su Señor ama encontrarse con él. (Sahih Al Bujari)

El alma pacificada, sale suavemente del cuerpo, como una gota de agua que cae de una copa, y luego es tomada por los ángeles.

Los ángeles la extraen suavemente, mientras dicen:

« Nosotros somos vuestros protectores en la vida mundanal y en el más allá, sabed que tendréis allí todo cuanto deseéis y se os concederá cuanto pidáis.

Ésta es la recompensa de Allah, El Absolvedor, El Misericordioso. » (Corán 41:31-32)

Entonces los ángeles envuelven el alma en una tela que huele a almizcle y ascienden a los cielos.

Cuando las puertas del paraíso se abren para el alma, los ángeles exclaman:

Un alma buena ha llegado desde la tierra, Dios te bendiga y bendiga el cuerpo que usaste.

Llamándole con los nombres más bellos que tuvo en vida, Dios envía el alma y un libro con sus obras registradas, de nuevo a la tierra.

El alma entonces permanece en un estadio intermedio, el Barzaj, en la tumba, hasta el día del Juicio Final.

Dos ángeles que inspiran temor, Munkar y Nakir, se le presentan y lo interrogan sobre su Religión, su Dios y su Profeta:

El alma creyente se sienta en su tumba, y Dios le concede la fuerza para contestar a los ángeles con fe y certeza[4].

Munkar y Nakir dirán: ¿cuál es tu religión?

El alma creyente responderá: Islam

Munkar y Nakir dirán: ¿Quién es tu Señor?

Y el alma creyente responderá: Allah

Munkar y Nakir dirán: ¿Quién es tu Profeta?

Y el alma creyente responderá: Muhámmad

Munkar y Fakir dirán: ¿Cómo supiste de estos asuntos?

Y el alma creyente responderá: leí el Libro de Allah (El Corán) y creí, soy un creyente.

Entonces, cuando el alma ha superado la prueba, se oirá una voz desde el paraíso que dirá:

Mi siervo ha dicho la verdad, vestidlo con las prendas del paraíso, dadle comodidades del paraíso y abrid para él una ventana al paraíso.

La tumba del creyente será amplia y luminosa. Por una ventana al paraíso se le muestra su morada final, entonces el alma se pregunta ¿Cuándo llegará la hora del juicio? Y no deja de hacerlo hasta que se le dice que se tranquilice[5]

La creencia en el día del juicio

El día del juicio

“El hombre huirá de su propio hermano.  De su madre y de su padre, de su esposa y de sus hijos.  Ese día todos estarán preocupados por sí mismos.” (Corán 80:34-37)

El día del juicio será un evento terrible, aterrorizante, sin embargo el creyente permanecerá firme, tal como dijo el Profeta Muhámmad, la paz y las bendiciones sean con él:

Dios dice: « Por Mi Gloria y Mi Majestad, Yo resguardaré a mi siervo de dos seguridades y de dos temores, si él estuvo seguro de Mi en la tierra[6].  Reduciré el temor en él cuando reúna a mis siervos, y si él me temió en el mundo, no me temerá en el momento en que sean reunidos »[7].

“Por cierto que los creyentes sinceros no temerán ni se entristecerán en el día del juicio, estos creyeron y fueron piadosos, serán ellos complacidos en esta vida y en la otra.  La promesa de Allah es inalterable.  Ése es el gran triunfo.” (Corán 10:62-64)

Cuando las personas sean congregadas ante Dios, el sol sobre ellas será abrasador, y sólo un pequeño número de personas serán resguardadas bajo la sombra que Dios les proveerá.  El Profeta Muhámmad habló de estas personas y las describió en un relato[8].

Ellos serán:

        Un gobernante justo que no abusó de su poder y dirigió a la gente según la ley revelada por Dios.

        Un joven que creció adorando a Dios y preservó su castidad.

        Uno cuyo corazón está ligado a las mezquitas, y cuando las deja, desea retornar a ellas.

        Aquel que amó a su hermano por la causa de Dios.

        Uno a quien una mujer hermosa y de posición intentó seducirlo, y se refrenó por temor a Dios.

        Uno que gastó por la causa de Dios y mantuvo su caridad en secreto, de tal manera que su mano izquierda no sabía cuánto había dado su derecha.

        Uno que lloró por temor a Dios cuando se encontraba solo.

Además existen ciertos actos de adoración que brindarán protección en ese día:

        Auxiliar a los demás en este mundo, atender al necesitado.

        indulgencia con el deudor.

        Ser justo y cuidadoso con la familia.

        Controlar la ira.

        Llamar a la oración.

        Envejecer en el Islam.

        Realizar la ablución correcta y asiduamente.

        Luchar junto con Jesús, el Hijo de Maria, y su éjercito, contra las fuerzas del anticristo.

        Morir mártir.

Dios mantendrá a los creyentes cerca de Él, los protegerá y les preguntará sobre sus faltas, hasta que el creyente, sometido a este interrogatorio, se creerá perdido.  Entonces Dios dirá:

“Yo te cubrí estas faltas en el mundo, y hoy te las perdono.”

El creyente será reprendido por sus faltas, pero luego recibirá el registro de sus acciones en su mano derecha.

« Aquel que reciba el registro de sus obras en la diestra, será juzgado con clemencia. » (Corán 84:7-8)

Entonces el creyente, feliz de leer el registro de sus obras, expresará su alegría:

« Quien reciba el libro de sus obras por la derecha, dirá: ‘tomad y leed mi libro, ciertamente yo estaba seguro de que sería juzgado.’  Tendrá entonces una vida placentera, en un jardín elevado, cuyos frutos estarán al alcance de la mano, donde se les dirá: Comed y bebed tranquilos por el bien que habéis hecho en los días pasados. » (Corán 69:19-24)

Los libros que registran las obras, entonces, serán pesados con las buenas y las malas acciones, y la persona será retribuida de acuerdo a ello.

“Y dispondremos la balanza de la justicia, el día del juicio, y nadie será oprimido.  Y todas las obras, aunque sean tan pequeñas como el peso de un grano de mostaza, serán tenidas en cuenta.  Ciertamente somos rápidos para ajustar cuentas.” (Corán 21:47)

« Y quien haya realizado una obra de bien, por pequeña que sea, verá su recompense. » (Corán 99:7)

« Lo que más pesará en la balanza el día del juicio serán los buenos modales; Allah detesta a las personas obscenas e inmorales. » (At-Tirmindhi)

En el día del juicio, los creyentes calmarán su sed en un estanque del que dará de beber el Profeta Muhámmad, del cual, una vez que beban, no volverán a sentir sed jamás.  Este estanque será enorme, dulce y hermoso.

Los creyentes en el Islam – tanto el pecador como el piadoso - así como los hipócritas saldrán a una gran llanura después de que los incrédulos sean arrojados al Infierno.  Un puente largo cruzará sobre el fuego del infierno, y se hunde en la oscuridad que los separará del Paraíso.  El creyente tomará fuerza y realizará su cruce veloz encima de los fuegos rugientes del Infierno y se dirigirá a la luz que Dios pondrá delante para guiarlo a su hogar eterno:

« El día del juicio verás la luz de los creyentes y de las creyentes irradiar delante de ellos, y se les dirá: ¡Alegraos hoy en los jardines donde corren los ríos!, en donde viviréis eternamente, ¡Este es el triunfo grandioso! » (Corán 57:12)

Finalmente, luego de cruzar el puente, los creyentes serán purificados antes de ingresar al paraíso, y no quedará rencor de nadie contra nadie.

 

El creyente en el paraíso

El Paraíso

A los creyentes se les abrirán las ocho grandes puertas del paraíso, entonces serán recibidos por los ángeles y recibirán felicitaciones por haber pasado exitosamente su juicio y haberse salvado del fuego infernal.

“Pero quienes temieron a su Señor, serán conducidos al paraíso en tropeles, y cuando lleguen a él, serán abiertas sus puertas, y sus ángeles guardianes les dirán: ustedes están a salvo, pues fuisteis correctos.  Ingresad a él, pues allí viviréis eternamente.” (Corán 39:74)

« ¡Oh, alma que estas en paz con tu Señor! Vuelve a la vera de tu Señor complacida y satisfecha. » (Corán 89:27-28)

Los mejores musulmanes entrarán al paraíso primero, y de entre ellos los más piadosos ascenderán a las posiciones más elevadas[9].

« En cambio, quien se presente ante su Señor creyendo en Él, y habiendo obrado correctamente, tendrá los más altos grados. » (Corán 20:75)

« Y los aventajados ¡Estos serán los primeros!  Y serán los que morarán más próximos a Dios, en los jardines de las delicias. » (Corán 56:10-12)

La descripción coránica del paraíso nos da una visión precisa de cuan esplendoroso será este lugar.  Un lugar increíble donde serán satisfechos todos los deseos y colmados los sentidos de placeres más allá de nuestra imaginación.

Dios describe el paraíso como un lugar donde el suelo huele a almizcle[10]  , la tierra será de azafrán[11], los ladrillos de plata y oro, y las piedras serán perlas y rubíes.

Por los jardines del paraíso fluirán ríos de agua pura, leche, miel clara y vino exquisito que no embriagará ni producirá malestar alguno.  Todo estará iluminado agradablemente, y habrá flores de deliciosas fragancias.

Habrá palacios altos, grandes mansiones, vides, palmeras colmadas de dátiles maduros, todo tipo de árboles cargados de deliciosas frutas exóticas al alcance de la mano.  Lotos y acacias de oro[12], que saciarán todos los deseos posibles.

« … serán servidos en fuentes y copas de oro; y habrá allí cuanto las almas deseen y  sea deleite para los ojos.  Y allí permaneceréis. » (Corán 43:71)

Cada creyente tendrá esposas puras y hermosas, ropas exquisitas, inimaginables en este mundo.

« Y ningún ser humano puede imaginar la alegría reservada a todos ellos  en recompensa por lo que hicieron. » (Corán 32:17)

Además de todos los placeres físicos del paraíso, sus moradores gozarán de un inmenso bienestar espiritual y psíquico, tal como dijo el Profeta:

« Quien entre al paraíso vivirá en la alegría, nunca sentirá aflicción, sus ropas no se desgastarán y su juventud será eterna, la gente oirá las palabras de Dios El Altísimo: Yo les garantizo que seréis eternamente saludables, nunca estaréis tristes ni envejeceréis jamás.  Seréis siempre felices y no sentiréis tristeza alguna. » (Sahih Muslim)

Por último, los moradores del paraíso serán honrados con la contemplación de Dios mismo, no hay para el creyente mayor alegría que contemplar a su Señor.

« Ese Día algunos rostros brillarán de felicidad, contemplando a su Sustentador. » (Corán 75:22-23)

Este es el paraíso, destino de los creyentes rectos, quiera Dios permitirnos ingresar en él.


El incrédulo en la tumba

Cuando la muerte le llega al incrédulo, comienza a sentir los azotes del fuego infernal, entonces desea una segunda oportunidad y ruega que se le permita volver a vivir para hacer obras buenas, pero su súplica será en vano.

« Aquellos que no creen en la Otra Vida, siguen engañándose a sí mismos, hasta que, cuando le llega a uno de ellos la muerte, implora: ‘¡Oh, Sustentador mío! ¡Déjame volver, déjame volver para que pueda obrar rectamente allí donde antes fracasé!’ » (Corán 23:99-100)

La Ira Divina se cierne sobre esta alma incrédula y se le presentan ángeles de aspecto tenebroso:

Recibe agua hirviendo, heridas y múltiples tormentos (relato recopilado por Ibn Kazir e Ibn Mayah)

El alma del incrédulo, no podrá contemplar a su Señor, como el Profeta explica:

“Cuando el momento de la muerte del incrédulo se aproxima, él recibe la noticia de que el tormento está cercano, y que le llegará la retribución procedente de Dios, entonces, odia lo que ha de venir, odia el encuentro con Dios, y Dios odia encontrarse con él. » (Sahih Al Bujari)

Dijo el Profeta:

« Quien ama encontrarse con su Señor, Dios ama encontrarse con él, y quien detesta encontrarse con su Señor, Dios odia encontrarse con él » (Sahih Al Bujari)

El ángel de la muerte se sienta a la cabeza del incrédulo, muerto en la tumba y dice: ¡Oh alma incrédula! ¡Marcha a encontrar la ira de Allah! Y arranca con violencia el alma del cuerpo.

“¿Y quien puede ser más perverso que quien inventa una mentira acerca de Dios, o dice: ‘Esto me ha sido revelado,’ cuando no le ha sido revelado nada?, ¿o quien dice: ‘También yo puedo hacer descender lo que Dios ha hecho descender?’

Si pudieras ver a tales malhechores cuando se vean en la agonía de la muerte, y los ángeles extiendan sus manos: ‘¡Entregad vuestras almas! ¡Hoy seréis retribuidos con el sufrimiento de la humillación por haber atribuido a Dios lo que no es verdad, y por haber despreciado arrogantemente Sus mensajes!’” (Corán 6:93)

« Y si tan solo pudieras ver cuando Él haga morir a los que insisten en negar la verdad: los ángeles les golpearán en la cara y en la espalda, y dirán: “¡Saboread el castigo del fuego! » (Corán 8:50)

El alma perversa deja el cuerpo con grandes dificultades, arrancada violentamente por ángeles rudos[13].  El Ángel de la Muerte toma el alma y la pone en una bolsa tejida de pelo que emite un hedor pútrido y repugnante como el de un cadáver pudriéndose (más desagradable que el más hediondo encontrado en la tierra). Los ángeles toman el alma entonces y la interrogan: ¿quién es esta alma malvada? Y son respondidos: tal, el hijo de tal, pronunciando los peores nombres, más ofensivos que aquellos de los peores con los que fue nombrado en la tierra. Luego llega al cielo más bajo, encuentra una puerta y pide que se le abra, pero su pedido es rechazado.

Cuando el Profeta hablaba de estos eventos, recitaba del Sagrado Corán:

« En verdad, para quienes desmienten Nuestros mensajes y se burlan arrogantemente de ellos, no se abrirán las puertas del cielo; y no entrarán en el paraíso, como no entra una soga trenzada por el ojo de una aguja: pues así retribuimos a quienes están hundidos en el pecado. » (Corán 7:40)

Dios dirá: Qué el libro con las obras de esta alma sea enviado a lo más bajo de la Tierra.

El Profeta también recitaba:

« Quien somete su ser por entero a Dios, y además hace el bien, se ha asido en verdad al soporte más firme: y a Dios se remite el desenlace de todos los asuntos. » (Corán 22:31)

Entonces el alma es devuelta a su cuerpo, y se le presentan dos ángeles de aspecto severo, llamados Munkar y Nakir que la interrogan:

Munkar y Nakir: ¿Quién es tu Señor?

El alma: ahhh, ahhh, no lo sé.

Munkar y Nakir: ¿Cual es tu religión?

El alma: ahhh, ahhhh, no lo sé.

Munkar y Nakir: ¿Qué nos dices de este hombre, Muhámmad que te fue enviado?

El alma: ahh, ahh, no sé.

Habiendo fallado en su interrogatorio, el alma malvada es golpeada con un martillo de hierro con una enorme violencia, cada golpe es como ser arrojado desde una alta montaña.

Entonces se escucha una voz desde el cielo:

Este ha mentido, preparad el infierno para él, abridle una puerta del infierno.

El suelo de su tumba se cubre del fuego del infierno y la tumba se achica hasta que lo deja triturado.

Entonces, un ser increíblemente feo, llevando los vestidos horrendos y emitiendo un olor apestoso viene al alma y dice: Eres afligido y degradado hoy por lo que antes negaste. El alma incrédula pregunta: ¿Quién eres tú, con tu aspecto horrible? Y el ser responderá: Yo soy tus malas acciones.

El incrédulo siente un terrible remordimiento, entonces se le muestra lo que habría sido su morada en el Paraíso, si hubiera vivido una vida virtuosa; un portal se abre para él todas las mañanas y por la tarde otro que le muestra su morada real en el Infierno.  Allah menciona en Su Libro cómo las personas perversas como el Faraón están, en este mismo momento, padeciendo tal exposición desde dentro del sus tumbas:

« El fuego que se les había hecho contemplar en vano, mañana y tarde: pues el Día en que llegue la Última Hora, Dios dirá: ‘¡Haced que la gente de Faraón reciba el más severo de los castigos!’ » (Santo Corán 40:46)

Desesperados los incrédulos en sus tumbas claman: “¡Señor, no traigas la última hora, Señor, no traigas la última hora!”

Zaid Bin Zabit, el compañero del Profeta, narró que en una ocasión, pasaron por un lugar donde había tumbas de politeístas, y deteniendo su caballo, el Profeta dijo:

« Esta gente está siendo torturada en su tumba, yo pediría a Dios que vosotros pudieras oírlos suplicar, como yo y este caballo podemos oírlos. » (Sahih Muslim)

 

El incrédulo en el día del juicio

Un gran terror se apoderará de las almas el día de la resurrección.

« Y no penséis que Dios está desatento a lo que hacen los malhechores: sólo les concede una prórroga hasta el Día en que sus ojos se quedarán fijos de horror. » (Corán 14:42)

El incrédulo será resucitado tal como lo describe Dios mismo:

“El Día en que salgan precipitadamente de sus tumbas, como corriendo hacia una meta, abatida la mirada, abrumados por la humillación: ese Día que les fue prometido una y otra vez... » (Corán 70:43)

El corazón estará atribulado, temeroso de la retribución que le aguarda.

« Y algunos rostros estarán ese Día cubiertos de polvo, ensombrecidos por la tristeza: ¡estos serán los que negaron la verdad y estaban sumidos en la iniquidad! » (Corán 80:40-42)

« Y no penséis que Dios está desatento a lo que hacen los malhechores: sólo les concede una prórroga hasta el Día en que sus ojos se quedarán fijos de horror, mientras corren confusos de un lado a otro, levantadas sus cabezas, incapaces de apartar los ojos de lo que contemplan, y en sus corazones habrá un vacío atroz. » (Corán 14:42)

Los incrédulos serán reunidos en una planicie, tal como nacieron (incircuncisos y desnudos) sus rostros estarán atónitos, confundidos, sordos y mudos.

« Y sólo aquel a quien Dios guía está en el camino recto; pero a quienes deja en el extravío, no encontrarás tú quien les proteja de Dios: y cuando les reunamos en el Día de la Resurrección, postrados sobre sus rostros: ciegos, mudos y sordos, y con el infierno por destino; cada vez que el fuego amengüe, atizaremos para ellos llamas abrasadoras. » (Corán 17:97)

« Pero quien se aparte de Mi recuerdo tendrá una vida de desdichas; y en el Día de la Resurrección le haremos comparecer ciego. » (Corán 20:124)

Tres veces intentarán excusarse ante Dios, la primera con mentiras evidentes, dirán “los profetas no vinieron a nosotros”. Pero Dios dice en su Libro:

“Quien elija seguir el camino recto, lo sigue sólo en beneficio propio; y quien elija extraviarse, se extravía sólo en detrimento propio; y nadie habrá de soportar la carga de otro. Además, no castigamos hasta haberles hecho llegar a un enviado.” (Corán 17:15)

“¡Oh, seguidores de la Biblia! Ahora, tras un largo intervalo sin enviados, ha venido a vosotros Nuestro Enviado para aclararos la verdad, no fuerais a decir: “No vino a nosotros ningún portador de buenas nuevas ni ningún advertidor”: pues ahora ha venido a vosotros un portador de buenas nuevas y un advertidor, y Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.” (Corán 5:19)

La segunda vez, intentarán excusarse reconociendo su culpabilidad, incluso los demonios intentarán excusarse por los hombres que extraviaron:

“Su compañero (su demonio que lo acompañó en vida) dirá: “¡Oh, Sustentador nuestro! ¡No fui yo quien empujó a su mente consiente al mal, sino que se hundió en un profundo extravío ella sola!” (Corán 50:27)

Pero Dios, El Sabio, no puede ser engañado y dirá:

“Él dirá: ‘¡No discutáis en Mi presencia, pues os dí un preaviso! ¡El juicio emitido por Mí es inmutable; pero no soy injusto en absoluto con Mis criaturas!’” (Corán 50:28-29)

La tercera vez, el alma malvada recibirá un libro con el registro de sus obras, donde no se omite nada.

« Y será presentado el registro; y verás a los culpables atemorizados por lo que ven en él; y exclamarán: “¡Ay de nosotros! ¡Qué registro es éste! ¡No omite nada, ni pequeño ni grande, sino que lo detalla todo!  Pues encontrarán frente a ellos todo lo que hicieron, y tu Sustentador no es injusto con nadie. » (Corán 18:49)

Luego de recibir el registro de sus obras, los perversos serán reprochados frente a toda la humanidad.

Y serán presentados ante tu Sustentador en filas, y dirá Él:

“¡Ahora, en verdad, habéis venido a Nosotros, tal como os creamos por primera vez a pesar de que decíais que no concertaríamos una cita con vosotros!” (Corán 18:48)

El Profeta Muhámmad dirá: Esta es la gente que no creía en Dios[14].

Esta gente negaba a Dios a pesar de las bendiciones que Él les concedía.

A cada uno Dios le preguntará: ¿Creías que nos encontraríamos? Y cada uno responderá “No”.

Entonces Dios les dirá: Hoy eres olvidado, así como antes te olvidaste de Mí[15]

Y como el incrédulo no dejará de mentir, Dios sellará su boca, y su cuerpo atestiguará contra él.

« Ese Día sellaremos sus bocas pero sus manos Nos hablarán, y sus pies dará testimonio de lo que se han ganado [en vida]. » (Corán 36:65)

Además de sus propios pecados, el incrédulo cargará con la culpa de aquellos a quienes él descarrió.

“…y, cuando se les pregunta, “¿Qué ha hecho descender vuestro Sustentador?” suelen responder, “¡Fábulas antiguas!” Por eso, en el Día de la Resurrección soportarán todo el peso de sus cargas, y también parte de las cargas de esos ignorantes a quienes han extraviado: ¡Ah, qué horrible carga les será impuesta!” (Corán 16:24-25)

Una sensación de profunda angustia, privación y tristeza se sumará al dolor físico.

« Ciertamente, quienes malvenden su pacto con Dios y sus compromisos por un precio insignificante no tendrán parte en las bendiciones de la Otra Vida; y Dios no les dirigirá la palabra ni les mirará el Día de la Resurrección, ni les purificará de sus faltas; y les aguarda un doloroso castigo. » (Corán 3:77)

Mientras tanto, el Profeta Muhámmad, que intercederá por los creyentes, no intercederá por los incrédulos aunque estos lo pedirán, ya que adoraron falsas deidades en lugar de al Único, al Verdadero Dios.

« …mientras que los malhechores no tendrán quién les proteja ni nadie que les auxilie [en el Día del Juicio]. » (Corán 42:8)

Sus santos y guías espirituales se desentenderán de los malvados, y desearán volver a la vida para desentenderse de aquellos.

“Entonces dirán sus seguidores: ¡Si tuviéramos otra oportunidad, nos desentenderíamos de ellos como ellos se han desentendido de nosotros!  Así les mostrará Dios sus acciones, tendrán un amargo remordimiento; pero no saldrán del fuego.” (Corán 2:167)

El sufrimiento del alma malvada será tan intenso, que rogará: ¡Oh, Señor! Apiádate de mí y ponme en el fuego. Él les preguntará: ¿Desearías poseer todo el oro de la tierra para pagarlo como tu rescate? A lo que el malvado responderá “si”; y Dios le dirá: Se te pidió antes algo mucho más fácil: que adores sólo a Dios sin asociarle nada[16].

« Y sin embargo, no se les ordenó sino que adoraran a Dios, sinceros en su fe en Él solo, apartándose de todo lo falso; y que fueran constantes en la oración, y gastaran en limosnas:pues ésta es una ley moral de probada solidez y claridad. » (Corán 98:5)

« Pero aquellos que están empeñados en negar la verdad, sus obras son como un espejismo en el desierto que el sediento cree agua, hasta que al acercarse, descubre que no era nada: en su lugar, descubre que Dios ha estado siempre con él, y Él le saldará íntegra su cuenta, pues Dios es rápido en ajustar cuentas. » (Corán 24:39)

« …pues Nos habremos vuelto hacia todas las obras que hayan hecho, y las habremos convertido en polvo disperso… » (Corán 25:23)

El malvado tendrá entonces en su mano izquierda el registro de sus obras, que escribieron los ángeles que lo acompañaron toda su vida terrenal.

« Pero aquel cuyo registro le sea entregado en su mano izquierda, exclamará: “¡Ojala no me hubiera sido mostrado mi registro, ni hubiera conocido mi cuenta! » (Corán 69:25-26)

« Y aquel cuyo registro le sea entregado detrás de su espalda, llegará a implorar la Aniquilación » (Corán 84: 10-11)

Finalmente, al malvado se le introducirá en el infierno:

« Y los que se empeñaron en negar la verdad serán conducidos en multitudes hacia el infierno hasta que, cuando lleguen a él, se abrirán sus puertas, y sus guardianes les preguntarán: “¿No vinieron a vosotros enviados, de entre vosotros, que os transmitieron los mensajes de Dios y os advirtieron de la llegada de este, vuestro Día?” Responderán: “¡Sí, en verdad!” Pero la sentencia de castigo se habrá hecho inevitable para quienes negaron la verdad. » (Corán 39:71)

Los primeros en ingresar al infierno serán los paganos, luego aquellos de entre los judíos y cristianos que corrompieron el mensaje que les trajeron sus Profetas[17].  Algunos serán empujados al infierno, otros serán introducidos y arrastrados por ganchos[18]Entonces el malvado deseará que todas sus posesiones se hubiesen hecho polvo, antes de encontrarse allí cosechando los amargos frutos de sus obras.

“Realmente, os hemos advertido de un castigo próximo un Día en que el hombre verá lo que han adelantado sus manos, y el que haya negado la verdad diga: ‘¡Ay! ¡Ojala fuera tierra...!’” (Corán 78:40)

 

El incrédulo en el infierno

El infierno recibirá al infiel con furia y rugidos:

« Pero, ¡qué va! ¡Es la Última Hora lo que desmienten!  Sin embargo, para esos que desmienten la Última Hora hemos preparado llamas abrasadoras: cuando éstas les confronten desde lejos, oirán su rugido y su silbido. » (Corán 25:11-12)

Cuando el perverso va acercándose al infierno, le pesan sus grilletes y se le evidencia que será ya sólo combustible del fuego.

« …ciertamente, para esos que niegan la verdad hemos preparado cadenas y argollas, y un fuego abrasador. » (Corán 76:4)

« ¡Pues, en verdad!, junto a Nosotros les aguardan pesadas cadenas, y un fuego abrasador. » (Corán 73: 12)

Ángeles rudos lo introducirán con violencia en el infierno, cargado de cadenas.

« Entonces se dará la orden: ‘¡Cogedle y encadenadle, y luego hacedle entrar en el Infierno!’ » (Corán 69:30)

“Pero los que fueron débiles dirán a los que se habían mostrado altivos: ‘¡Qué va, nos apartó vuestra invención de argumentos engañosos, de noche y de día, cuando nos convencisteis para que blasfemáramos contra Dios y para que dijéramos que existen poderes capaces de rivalizar con Él!’  Y cuando vean el castigo, no podrán expresar su remordimiento: porque habremos puesto cadenas alrededor del cuello de quienes se empeñaron en negar la verdad. ¿Acaso no será esto sino la retribución por lo que hicieron?” (Corán 34:33)

« …y luego sujetadle a una cadena de pecadores como él, de setenta codos de largo… » (Corán 69:32)

Se les arrastrará encadenados:

« …cuando tengan que llevar al cuello las argollas y cadenas que ellos mismos han forjado; y sean arrastrados… » (Corán 40:71)

Y mientras se les introduce al infierno oirán recriminaciones:

« …pues, a quienes se empeñan en blasfemar contra su Sustentador les aguarda el castigo del infierno: ¡qué horrible destino! Cuando sean arrojados allí, oirán su fragor mientras hierve, a punto de estallar de furia; cada vez que un grupo es arrojado en él, sus guardianes les preguntan: “¿No vino a vosotros ningún advertidor? » (Corán 67:6-8)

Cuando sean conducidos a un gran llano, desnudos y hambrientos, rogarán por agua a la gente del paraíso.

“Y los ocupantes del fuego llamarán a los ocupantes del paraíso: ‘¡Derramad sobre nosotros algo de agua o algo del sustento con el que Dios os ha proveído!’ Responderán: ‘¡En verdad, Dios ha prohibido ambas cosas a los que rechazaron la verdad!’” (Corán 7:50)

Y mientras la gente del paraíso reside cómoda y confortablemente, colmada de felicidad, los del infierno pasarán enormes sufrimientos y privaciones constantes.

« …entonces, ciertamente, vosotros que os habéis extraviado y que llamasteis mentira a la verdad, comeréis del árbol de fruto mortal, y os llenaréis con él el vientre. » (Corán 56:51-53)

Este árbol se llama Zaqúm y sus frutos son horribles como cabezas de demonios y no calman el hambre.

« ¿Es el paraíso mejor acogida, o el árbol de fruto mortal?  Lo hemos puesto, ciertamente, como una prueba para los malhechores » (Corán 37:62-63)

Además del fruto de Zaqúm, los malhechores tendrán ahogos y arbustos espinosos para comer y sólo eso, que nunca los saciará.

« ¡Ni más comida que la porquería que nadie come sino los pecadores! » (Corán 69:36-37)

Y el agua que beberán será inmunda, mezclada con pus y sangre, será corrosiva y disolverá sus intestinos.

« La parábola del paraíso prometido a los que son conscientes de Dios, en el que hay arroyos de agua que el tiempo no corrompe, arroyos de leche cuyo sabor nunca se altera, arroyos de vino que es delicia de quienes lo beben, arroyos de miel limpia de toda impureza, el goce de todos los frutos y del perdón de su Sustentador: ¿puede compararse con la recompensa de aquellos que morarán en el fuego y a quienes se dará de beber un agua de ardiente desesperación, que les corroerá las entrañas? » (Corán 47:15)

Las vestimentas de la gente del infierno, serán de alquitrán ardiendo.

“…vestidos con ropajes de alquitrán, y el fuego cubriendo sus rostros.” (Corán 14:50)

Sus sandalias, sus lechos, y todas sus cosas serán de fuego y el castigo abarcará todo su cuerpo.

« …luego derramad sobre su cabeza la angustia de la ardiente desesperación! ¡Saboréala tú, que te considerabas tan poderoso, tan noble! » (Corán 44:48)

« …el Día en que el castigo les envuelva por arriba y por abajo, y diga Él: ¡Gustad ahora el fruto de vuestras acciones! » (Corán 29:55)

El grado de castigo al que serán expuestos los malvados, variará de acuerdo al grado de su incredulidad y a sus pecados.

“¿Y qué puede hacerte concebir lo que será ese tormento demoledor?

Un fuego encendido por Dios, que se elevará sobre los corazones: ¡realmente, se cerrará en torno a ellos en inmensas columnas!” (Corán 104:5-8)

Cada vez que su piel sea consumida por el fuego, les brotará una nueva, para que continúe su tormento.

« …y, ciertamente, a los que se empeñan en negar la verdad de Nuestros mensajes les haremos sufrir el fuego: cada vez que se les consuma la piel, se la cambiaremos por una piel nueva, para que puedan gustar el castigo. Ciertamente, Dios es Poderoso, Sabio. » (Corán 4:56)

Para peor, su sufrimiento irá constantemente en aumento.

« Y entonces diremos: ‘¡Saboread, pues, el fruto de vuestras malas acciones, ya que no os daremos sino más y más castigo!’ » (Corán 78:30)

El efecto psicológico de este castigo será tan terrible, que el mismo extraviado, pedirá más.

“…exclamarán: ‘¡Oh, Sustentador nuestro! ¡A quien nos haya preparado esto, dóblale el castigo en el fuego!’” (Corán 38:61)

En diferentes ocasiones, los perversos buscarán la ayuda de Iblís, el Gran Satán.

« Y cuando todo esté decidido, Satán dirá: ‘¡Ciertamente, Dios os prometió algo que tenía que cumplirse! Y yo, también, os hice promesas, pero os estaba engañando. Sin embargo, no tenía yo en absoluto poder sobre vosotros: pero os llamé y vosotros me respondisteis. Así pues, no me culpéis a mí, sino culpaos a vosotros mismos. No soy yo quien deba responder a vuestra llamada, ni vosotros a la mía: pues, ciertamente, me he negado a aceptar que hubiera algo de verdad en vuestra creencia previa de que era yo copartícipe de la divinidad de Dios.’  En verdad, a todos los malhechores les aguarda un doloroso castigo. » (Corán 14:22)

Rechazados por Satán, les pedirán a los ángeles que aminoren su castigo aunque sea por un día.

« Y los que están en el fuego dirán a los guardianes del infierno: ‘¡Rogad a vuestro Sustentador para que nos alivie, por un día, este castigo nuestro!’ » (Corán 40:49)

Luego de dejarlos esperando una respuesta por el tiempo que Dios quiera, los ángeles se excusarán:

“…preguntarán: ‘¿No vinieron a vosotros los enviados con las pruebas claras sobre  verdad?’ Responderán: ‘¡Sí, en verdad!’ Y los guardianes dirán: ‘¡Entonces, rogad vosotros!’ pues la oración de los que niegan la verdad no conduce sino al engaño.” (Corán 40:50)

En ese momento, los descarriados ya perderán la esperanza de la reducción de su castigo, entonces se dirigirán al jefe de los guardianes del infierno, el ángel Malik, pidiéndole durante cuarenta años:

“Y gritarán: ‘¡Oh, tú, gobernador del infierno! ¡Que tu Sustentador acabe con nosotros!’  Responderá: ‘Ciertamente, habréis de permanecer en ese estado...’” (Corán 43:77)

El eco de estas palabras se oirá por cien años.

“Ciertamente, habréis de permanecer en ese estado...” (Corán 43:77)

Tal vez ellos volverán a rogar a su Señor, en quien no creyeron en la tierra, por una última oportunidad:

“Exclamarán: ‘¡Oh, Sustentador nuestro! ¡La mala suerte se cebó en nosotros, y por eso nos extraviamos! ¡Oh, Sustentador nuestro! ¡Sácanos de este castigo y luego, si reincidimos, qué seamos verdaderamente tenidos por malhechores!’” (Corán 26:106-107)

Dios los rechazará:

“Él dirá: ¡Retiraos a esa ignominia! ¡Y no os dirijáis más a Mí!” (Corán 23:108)

El dolor frente a esta respuesta será el peor, ya que se hará evidente la eternidad en el infierno y la privación eterna del paraíso.

« Ciertamente, a quienes se empeñan en negar la verdad y en hacer el mal, Dios no les perdonará ni les guiará a ningún camino excepto al camino del infierno, en donde permanecerán más allá del cómputo del tiempo: y esto en verdad es fácil para Dios. » (Corán 4:168-169)

El mayor tormento y angustia del incrédulo será espiritual, ya que se le negará ver a su Señor.

« ¡Que va, realmente ese Día serán apartados de su Sustentador;  y luego, ciertamente, entrarán en el fuego abrasador y se les dirá: “¡Esto es lo que solíais tachar de mentira! » (Corán 83:15)

La desesperación los cubrirá totalmente cuando ya convencidos de la eternidad de su castigo, se les haga evidente que tampoco podrán morir ya.

« ¡Qué bien oirán y verán el Día que vengan a Nosotros! Pero hoy esos malhechores están claramente hundidos en el error: así pues, adviérteles del Día de la lamentación, cuando todo habrá sido decidido pues ahora viven despreocupados, y no creen. » (Corán 19:39)

 

 

 

 

 

 

Conclusión

Muhámmad, el Profeta del Islam, que falleció en 632 dijo:

« Este mundo es una prisión para el creyente, pero es un paraíso para el incrédulo. En cambio el más allá será una prisión para el incrédulo y un paraíso para el creyente. »

Cierta vez, en las épocas tempranas del Islam, un cristiano pobre se acercó a uno de los grandes sabios del Islam, que montaba un fino corcel y vestía costosas ropas, y le relató este hadiz, a lo que el cristiano replicó:

Ahora bien, frente a ti está un no musulmán, pobre y despojado en este mundo, mientras que tú, que eres musulmán, eres rico y próspero. A lo que el sabio respondió: Es cierto, pero si fueras conciente de lo que te espera (el castigo eterno) te darías cuenta de que estás en el paraíso, en comparación. Y si supieras lo que me espera a mí (el deleite eterno) te darías cuenta de que este mundo es para mí una prisión.

La creación del infierno y el paraíso es una muestra de la sabiduría y la justicia de Dios, ya que el conocimiento de los horrores infernales disuaden de cometer malas obras y la visión del paraíso, insta a hacer buenas obras y seguir la senda de la rectitud. Aquellos que reniegan de su Señor, hacen el mal y no se arrepienten, serán confinados al infierno, un lugar de verdadero dolor y sufrimiento, en cambio, quienes siguen la senda del bien, serán retribuidos con el paraíso, pleno de deleites y belleza.

A menudo la gente habla de lo bueno de sus propias acciones, y de la rectitud de sus actos, diciendo que no necesitan seguir ninguna guía.

Pero cuando Dios habla al hombre en el Corán, le recalca la inconstancia de su alma. Los placeres del paraíso son reales y tangibles. El hombre deberá apreciar aún más los placeres del paraíso, precisamente porque no es posible ser plenamente feliz en esta realidad presente.

« Engalanado aparece a los hombres el amor por lo apetecible: las mujeres, los hijos, arcas colmadas de oro y plata, caballos de raza, ganados y tierras. En eso consiste el disfrute de esta vida, pero la más hermosa de las metas está junto a Dios.” (Corán 3:14)

De manera similar, el hombre puede imaginar lo terrible del castigo infernal por el dolor que existe en este mundo. Por esto, el viaje al más allá es vívidamente descrito por Dios y su Profeta Muhámmad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, de manera tal que el hombre conozca su propósito en esta vida: Servir a su Creador con profunda devoción, reverencia y gratitud, ante todo:

« Y sin embargo, no se les ordenó sino que adoraran a Dios, sinceros en su fe en Él Solo, apartándose de todo lo falso; y que fueran constantes en la oración, y gastaran en limosnas: pues ésta es una ley moral de probada solidez y claridad. » (Corán 98:5)

Y sin embargo, muchas personas son negligentes con su Señor, en todas las épocas, y de ellos Dios no se olvida:

“Todo ser humano probará la muerte: pero no recibiréis vuestra recompensa íntegra sino hasta el Día de la Resurrección, entonces, quien sea apartado del fuego y conducido al paraíso, ciertamente habrá logrado un triunfo: pues la vida de este mundo no es sino un disfrute engañoso.” (Corán 3:185)

Por IslamReligion.com (co-author Abdurrahman Mahdi)

 

Footnotes:

[1] Se refiere a las oraciones voluntarias realizadas luego de la última oración obligatoria (‘Isha) y antes de Salat al-Fayr, el mejor tiempo para estas oraciones es el último tercio de la noche.

[2] Aún si se mantiene el corazón funcionando artificialmente, para bombear sangre al cuerpo, con la muerte del cerebro, es evidente que la persona ha muerto.

[3]  De acuerdo a un informe de las Naciones Unidas: ‘World Suicide Prevention Day’, “Más personas se suicidan que las que mueren en guerras y asesinatos sumadas... Unos  20 millones a 60 millones de personas intentan suicidarse cada año, pero solo cerca de un millón lo logra.”(Reuters, 8 de Septiembre, 2006)

[4] Musnah Ahmad

[5] At-Tirmidhi

[6] En el sentido de que temió la ira de Dios y por ello evitó los pecados

[7] Silsila Al-Sahihah.

[8] Ver Sahih Al-Bujari

[9] Sahih al-Yami.

[10] Sahih Muslim

[11] Mishkat

[12] Sahih al-Jami

[13] Al-Hakim, Abu Dawud, y otros.

[14] Sahih Muslim

[15] Sahih Muslim

[16] Sahih Al Bujari

[17] Sahih Al Bujari

[18] At Tirmindhi

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