El Islam es III

El Islam es III

Jesús (u)

Jesús fue un Profeta y Mensajero de Dios. Él llamaba a la unicidad de Dios. Nunca dijo ser divino, ni tampoco pidió ser adorado.


Nació de una virgen. Ese fue uno de los tantos milagros relacionados con Jesús. Jesúsnació sin padre. Dios dice en el Corán:

Por cierto que el ejemplo de Jesús ante Allah es semejante al de Adán, a quien creó de barro y luego le dijo: ¡Sé!, y fue.” [Corán 3:59]

Dios creó a Jesús tal como creó a todo lo que hay en la existencia. Jesús, Adán y Eva fueron creados de manera única: Jesús fue creado sin padre; Adán y Eva fueron creados sin padre ni madre. Todos los demás fuimos creados con padre y madre. Creer que Jesús es el hijo engendrado de Dios o que Dios tiene parientes como padre, madre, hijo o hija, le da el atributo de la procreación al Creador [1]. Los musulmanes creen que esto es politeísmo y que está absolutamente prohibido en el Islam. De igual manera, otorgarle atributos del Creador a Su creación es un pecado grave, el cual, en el Islam, va en clara oposición al monoteísmo. Esta creencia contradice las enseñanzas de todos los Profetas y Mensajeros de Dios[2]. Dios está más allá de todo atributo humano o creado. Jesús es el Mesías, el Cristo, la palabra de Dios, el ungido, enviado por El Más Misericordioso como Profeta y Mensajero.

Dios también nos informa que Jesús, el hijo de María, no murió, sino que lo elevó juntó a Él. Los musulmanes creen que el regreso de Jesús será una señal del Último Día. Cuando Jesús regrese, no vendrá como Profeta y Mensajero para traer nuevas revelaciones sino que lo hará como comandante de los creyentes y destruirá al anticristo, quien para entonces habrá traído enormes males y dificultades. Jesús seguirá la manifestación final de la ley revelada a Muhammad (SWS).


El Pecado y el Arrepentimiento

El pecado consiste en desobedecer deliberada y conscientemente a Dios. El mayor de los pecados es el politeísmo, aunque toda violación intencional de los mandamientos de Dios es un acto pecaminoso. Dios, El Previsor, ha prohibido un número de cosas perniciosas para el individuo o la sociedad. El asesinato, el asalto, el robo, el fraude, la usura (nota n° 20), la fornicación, el adulterio, la brujería (nota n° 17), el consumo de alcohol, comer carne de cerdo, y el uso de drogas ilícitas son ejemplos de pecados.

El Islam rechaza la doctrina del pecado original. Nadie lleva la carga de otro ser, sería una gran injusticia, porque Dios, El Más Misericordioso, es El Justo. Todos debemos rendir cuentas ante Dios, El Que Todo Lo Ve, por nuestras propias acciones. Sin embargo, si una persona alienta a otra a cometer un pecado, ambas son punibles. Una de ellas merecerá el castigo por cometer el pecado; la otra por alentarlo.

Cuando una persona comete un pecado, merece el castigo de Dios. Afortunadamente, Dios es El Mas Compasivo y El Que Siempre Perdona. Dios actúa a partir de su infinito conocimiento y justicia. Los musulmanes no creen que Jesús, el hijo de María, haya tenido que morir por los pecados de la humanidad. Dios, El Más Compasivo, perdona a quien Él quiere. Creer que fue necesario que Jesús sufriera y muriera para perdonar nuestros pecados es una negación del infinito poder y justicia de Dios. Dios es ilimitado en Su piedad.

Dios, El Que Responde, promete que nos perdonará si acudimos a Él con un sincero arrepentimiento. El arrepentimiento es un tema serio. Es la manera que la persona tiene para obtener la salvación por misericordia de Dios. El arrepentimiento no debe tomarse a la ligera. Para que sea sincero, deben darse las siguientes condiciones:

1. La persona debe reconocer que ha cometido un pecado y debe lamentar realmente haberlo hecho.

2. Debe acudir humildemente a Dios buscando el perdón.

3. Debe tener la intención sincera de no volver a pecar.

4. Si la persona le ha provocado daño a alguien, debe hacer todo lo posible para remediar el daño.

Eso no significa que si la persona vuelve a cometer el mismo pecado en el futuro se anula el arrepentimiento. Lo que hace falta es un compromiso serio en el corazón de no volver a pecar. Debido a que no sabemos lo que nos depara el futuro, la puerta del arrepentimiento está siempre abierta. Dios, El Que Siempre Perdona, se complace cuando los seres humanos acuden a Él buscando su perdón. El arrepentimiento es una forma de adoración.

Nadie puede perdonar los pecados excepto Dios. Está prohibido que un musulmán busque el perdón de sus pecados a través de otra vía, pues esto es considerado una forma de politeísmo.


Estructura Organizacional del Islam

El Islam hace un fuerte énfasis en la relación del individuo con Dios. El marco de esta relación sigue las pautas establecidas por el Corán y la Sunnah. A su vez, esta relación define las relaciones del musulmán con sus pares, lo cual trae justicia, organización y armonía social.

Dice el Corán:

“En verdad, el más honrado de vosotros ante Allah es el más piadoso.” [Corán 49:13]

Los sabios, los piadosos, los que tienen conocimiento del Islam, son los líderes naturales del Islam.

El Islam no es específico sobre quién puede ser un estudioso o experto. Cualquier persona con la suficiente inteligencia, estudio y determinación puede aspirar a ser un estudioso, pero no todos tienen el tiempo y los recursos para hacerlo. Todas las personas deberían tratar de aprender lo máximo posible, reconociendo siempre que Dios es El Único, El Que Otorga el conocimiento y el entendimiento.

El estudioso juega un rol preponderante en la sociedad musulmana. Él o ella dedican años al estudio del Islam. Los estudiosos no pueden perdonar pecados, bendecir personas, ni cambiar la ley de Dios. Son los que imparten la información adquirida haciendo siempre referencia al Corán y la Sunnah; gracias a la nobleza de su carácter inspiran a otros a ser mejores.

Algunos usan la palabra ‘clérigo’ para referirse a un estudioso musulmán, pero se trata de un término errado. No existe un clero formal, ni cuerpo de ordenación, ni tampoco una jerarquía. La relación entre el individuo y Dios es directa. Nadie aparte de Dios puede declarar lo que es lícito y lo que no lo es. Ningún ser creado puede  bendecir a otro. Cada individuo debe rendir cuentas directamente a su Señor y Creador.

Al visitar una mezquita, uno puede ver a una persona que lidera las oraciones en congregación. Cada vez que los musulmanes oran juntos, deben elegir a uno para que se pare delante de los demás y poder así orar en unidad y armonía. Es mejor elegir a una persona que tenga el mayor conocimiento del Corán y el Islam. Esta persona es llamada Imam, que significa ‘el que lidera’. Los viernes al mediodía, se realiza una oración especial en congregación. Es obligatoria la asistencia de todos los hombres musulmanes, y es voluntaria para las mujeres. Esta oración semanal es precedida de un breve sermón. Quien da el sermón debe ser la persona con el conocimiento más profundo de los principios islámicos.


La Ley Islámica

La ley islámica deriva del Corán y la Sunnah del Profeta Muhammad (SWS). Al igual que el Corán, la Sunnah es una revelación inspirada por Dios. La ley islámica cubre todos los aspectos de la vida. La misma trata de la adoración a Dios y del trato con los demás. Dios les ordena a los creyentes hacer ciertas cosas y prohíbe que hagan otras. Solo Dios, El Que Todo Lo Sabe, El Justo, tiene derecho a hacer lícitas algunas cosas y a determinar que otras son pecaminosas o prohibidas. Una sociedad islámica puede sancionar todo tipo de leyes para mejorar la vida (por ejemplo, leyes de tránsito) siempre y cuando no contradigan la ley islámica. Dios, El Guía y El Director, alienta algunas cosas sin ordenarlas y desalienta algunos comportamientos sin prohibirlos directamente. Todos esos mandatos, tomados en conjunto, forman la ley del Islam. Cuando agregamos el hecho de que existen temas que la ley islámica considera permitidos, obtenemos una clasificación de los actos humanos:

1. Obligatorios

2. Recomendados

3. Permitidos

4. No recomendados

5. Prohibidos

La ley islámica tiene origen divino. La razón para obedecer esas leyes es porque así lo ordenó Dios. Debemos entender la sabiduría que hay detrás de la ley, pero a la vez debemos obedecerla aún cuando no entendamos del todo sus razones. El entendimiento es un don. Por ejemplo, comer cerdo está prohibido porque así lo determinó Dios. Y nos abstenemos de comer esa carne por esa razón, y no porque además sepamos científicamente que contiene enfermedades y que es la carne menos saludable. Aún si los científicos pudieran obtener cerdos sin enfermedades y que sea el alimento más nutritivo que exista, aún estaría prohibido comer cerdo. (Aunque uno puede comer esa carne en casos de vida o muerte, cuando no hay otra cosa que comer y no habría pecado alguno en ese caso).

Las fuentes de la ley islámica son el Corán y la Sunnah. Dios considera politeísmo si se permite que un líder religioso cambie el mandamiento de Dios haciendo lícito lo que Dios ha prohibido, o viceversa[3]. En este mundo, sólo Dios determina lo que es bueno y lo que es malo. En el Más Allá, sólo Dios tiene el poder y la sabiduría para recompensar a quienes hacen el bien y castigar a los que hacen el mal.


Código Islámico de Vestimenta

El Islam promueve la modestia y busca minimizar el vicio y la inmoralidad en la sociedad. Una de las maneras de lograrlo es exigiendo modestia al vestir. El Islam marca las pautas de decencia a seguir por hombres y mujeres.

En la mayoría de los países occidentales, existen leyes que definen lo que es decente. Normalmente, los hombres deben cubrirse los genitales y las mujeres deben cubrirse los genitales y el busto. Si no se cumplen esos requisitos mínimos, esa persona puede ser acusada de exhibición obscena, o algún cargo similar. La razón por la que se les exige de manera distinta a hombres y mujeres es la diferencia que hay en sus anatomías.

El Islam prescribe un mínimo código de vestimenta moderado para hombres y mujeres. En el Islam, tanto hombres como mujeres deben vestirse con simpleza, modestia y dignidad. El hombre debe cubrirse siempre con ropa suelta y discreta desde el ombligo a las rodillas. Ese es el mínimo exigido. Por ejemplo, nunca debe mostrarse en público con un traje de baño corto. Al salir de su casa, la mujer musulmana debe cubrirse como mínimo el cuerpo y el cabello en ropa suelta y discreta, ocultando así los detalles de su cuerpo al público; algunas incluso se cubren el rostro y las manos. La sabiduría detrás de este código de vestimenta es minimizar lo más que se pueda la provocación sexual y la degradación en la sociedad tanto para hombres como para mujeres. Obedecer este código de vestimenta es una forma de obedecer a Dios. El Islam prohíbe toda atracción sexual o provocación física fuera del matrimonio. Por el contrario, El Islam fomenta la atracción sexual y la provocación física entre hombres y mujeres si se da en la privacidad de una pareja casada.

Algunos observadores occidentales consideran que si la mujer se cubre la cabeza, estará en una posición de inferioridad frente al hombre. No hay nada más alejado de la verdad. En el Islam, la mujer que se viste de esta manera inspira respeto, y a través de su modestia, rechaza la sumisión sexual. El mensaje que esta mujer da cuando usa la vestimenta islámica en la sociedad es: “Respétenme por quien soy. No soy un objeto sexual”.

El Islam enseña que las consecuencias de la falta de modestia no solo recaen en el individuo sino también en toda la sociedad que permite que los hombres y mujeres se mezclen libremente, se muestren y compitan entre sí a través de la atracción sexual. Estas consecuencias son significativas y no pueden ignorarse. Convertir a las mujeres en objetos sexuales para satisfacción de los hombres no es liberación. De hecho, es una forma de opresión deshumanizante rechazada por el Islam. La liberación de la mujer musulmana es que sea reconocida por el contenido de su carácter y no por la exhibición de sus atributos físicos. Desde el punto de vista islámico, la mujer occidental ‘liberada’ – quien debe preocuparse constantemente por su aspecto, su figura, y su juventud para complacer a los demás – está atrapada en una suerte de esclavitud.


Las Mujeres en el Islam

Tanto hombres como mujeres son iguales ante Dios. Ambos deben rendir cuentas a Dios. Ambos reciben su recompensa por igual en el Más Allá por su fe y sus buenas acciones.

El matrimonio es algo recomendado y constituye un vínculo legal y sagrado. El Islam ve a todas las mujeres, solteras o casadas, como poseedoras de sus propios derechos. La mujer tiene el mismo derecho que el hombre a la propiedad, a ganar dinero y a gastarlo acorde a su libre voluntad. La riqueza de la mujer no pasa a ser propiedad del esposo al casarse o divorciarse. Una mujer tiene el derecho a elegir el hombre con quien se casará, y al hacerlo, no cambia su apellido, en señal de respeto por sus ancestros. Una mujer puede pedir el divorcio si el matrimonio no funciona.

Desde el punto de vista financiero, hombres y mujeres son entes legales independientes. Hombres y mujeres tienen derecho a tener propiedad individual, entablar negocios, y heredar de otras personas. Ambos tienen igual derecho a recibir educación y participar en un empleo lícito, siempre y cuando no se violen los principios islámicos.

La búsqueda de conocimiento es obligación de todo musulmán, hombre o mujer. El conocimiento más recomendado es el religioso. También se exige que en la sociedad haya profesionales de ambos sexos para beneficio del pueblo. Por ejemplo, una sociedad requiere médicos, maestros, consejeros, trabajadores sociales y muchas otras profesiones importantes. Cuando hay escasez de personal calificado, puede que sea obligatorio que los hombres o mujeres se capaciten en esos campos para satisfacer las necesidades de la comunidad musulmana. En esta situación, deben siempre seguirse las pautas del Islam.

A las mujeres se les recomienda adquirir conocimiento islámico, seguir sus carreras académicas dentro del marco del Islam y luchar por satisfacer su curiosidad intelectual. Impedir el acceso a la educación va en contra de las enseñanzas del Islam.

El hombre es responsable de mantener y proteger a su familia y satisfacer las necesidades básicas como alimentos, vestimenta, y techo para su esposa, hijos y (de ser necesario) otras mujeres de la familia que vivan en la casa. No son las mujeres quienes tienen esta responsabilidad, aún si están casadas. El Profeta Muhammad (SWS) decía que el mejor de los creyentes es el que mejor trata a su esposa.


El Machismo y el Mundo Musulmán

Muchas personas perciben al Islam como una religión machista que subestima a las mujeres. Se suele mencionar la situación de las mujeres en ciertos países ‘musulmanes’ para probar esa afirmación [4] . El error está en que no separan la cultura de un pueblo de las verdaderas enseñanzas de la religión que puedan profesar. Es impresionante hoy día la opresión que existe sobre las mujeres en muchas culturas del mundo. Algunas mujeres en países del Tercer Mundo llevan vidas horrendas. Son dominadas por los hombres y se les niegan derechos humanos básicos. Esto no se aplica solo a países musulmanes, ni tampoco a todos los países musulmanes. El Islam condena ese tipo de opresión. Es una trágica injusticia culpar a esas prácticas culturales cuando las enseñanzas de la religión no convocan a tener ese tipo de comportamiento. Las enseñanzas del Islam prohíben la opresión de las mujeres y dejan bien claro que tanto hombres como mujeres deben ser respetados por igual.

Lamentablemente, se suele asociar erróneamente con el Islam a las prácticas de opresión contra las mujeres que existen en ciertas partes del mundo. Una de esas prácticas es la antigua costumbre pagana de mutilar los genitales femeninos, llamada a veces circuncisión femenina, que se originó y se sigue practicando en el valle del Nilo y sus zonas de influencia. La practican una serie de grupos étnicos de diversos credos en todo el continente africano, especialmente en el NE de África. Muchas mujeres africanas son víctimas de esta horrenda, mutiladora y barbárica costumbre.

La mutilación de los genitales femeninos es una abominación y está absolutamente prohibida en el Islam. Es lamentable que, a pesar de que el Islam lo prohíbe, ciertos grupos étnicos hayan perpetuado esta práctica aún después de haber aceptado al Islam, logrando así que muchas personas piensen que se trata de una parte del Islam. Hoy día, a medida que esas personas van adquiriendo una mejor comprensión del Islam, están abandonando esa cruel costumbre pagana. En Kenia, por ejemplo, el único grupo que no practica la mutilación de los genitales femeninos son los musulmanes.

Sin embargo, la circuncisión masculina es una práctica claramente islámica y de hecho así lo enseñaban los Profetas y Mensajeros de Dios, entre ellos el Profeta Abraham. No deben confundirse el acto prohibido de mutilar los genitales femeninos con la circuncisión masculina, la cual se recomienda.

Otra práctica abominable es la de ‘matar por honor’, que consiste en un hombre que mata a una mujer de su familia porque se siente humillado por el comportamiento de ésta. Esa conducta, si bien es muy poco frecuente, es practicada por ciertos grupos de personas en la India, el Medio Oriente y otros lugares. En el Islam, se considera un asesinato. No está permitido que ninguna persona mate a otra por una cuestión de ‘honor’. Bajo ningún punto de vista se trata de algo exclusivo a los musulmanes y países ‘islámicos’, y es una violación tajante a la ley islámica. El racismo, sexismo y todas las formas de fanatismo o prejuicio también están prohibidos en el Islam.

Lamentablemente, el matrimonio forzado se practica en algunas sociedades tradicionales. Es otra práctica prohibida en el Islam. Algunos padres obligaban a sus hijas a casarse en los tiempos del Profeta Muhammad (SWS). Cuando las mujeres se quejaban de esto ante el Profeta, él anulaba esos matrimonios y les daba la opción de finalizar ese vínculo aún si ya había sido consumado, dejando un claro precedente para la ley islámica con respecto a la libertad de elección sobre el matrimonio y para terminar con esa práctica opresiva. Pero esa costumbre sigue llevándose a cabo en algunas partes del mundo actualmente, entre ellas ciertos países ‘islámicos’. Si bien esta práctica es ilegal en la mayoría de los países, muchas mujeres que viven en sociedades tradicionales no conocen sus derechos o tienen miedo de exigirlos.

Todas estas prácticas van en contra de la ley islámica, y es responsabilidad de todos los musulmanes erradicarlas en sus sociedades. Sí, el Islam tolera la diversidad cultural y no cree en erradicar las formas de vida de los distintos pueblos, ni tampoco obliga a las personas a abandonar su identidad cultural al adoptar el Islam. No obstante, cuando las prácticas culturales de un pueblo van en contra de las leyes del Islam o privan a las personas de los derechos inalienables otorgados por Dios y de la libertad de elección, entonces es obligación religiosa abandonar esas prácticas.


Ciencia y Tecnología

Uno de los puntos más destacables del Islam es su completa armonía con la ciencia. El musulmán considera al conflicto entre la religión y los hechos científicos como algo imposible. La religión viene de Dios, El Primero y El Último y también el universo que Él ha creado. Es imposible que ambas se contradigan.

Un musulmán asume que se puede encontrar una explicación para todo lo que existe en la creación divina, desde la formación de las galaxias y estrellas hasta el origen y diversidad de las distintas especies. El musulmán nunca debe confiar en los milagros para explicar un fenómeno natural. El musulmán cree que los milagros son instancias en las que Dios va en contra de Sus propias leyes por una razón específica, como ayudar a uno de Sus Profetas o responder una plegaria. Las explicaciones milagrosas no deben ser el recurso utilizado para explicar algo en el mundo natural o para cubrir la ignorancia humana sobre algún tema científico.

Nunca ha habido un dato científico o una teoría científica válida que contradiga las enseñanzas del Islam. Todo lo que la ciencia descubre no hace más que incrementar nuestro conocimiento de la magnífica creación de Dios. Es por esto que el Islam fomenta activamente las empresas científicas y también es la razón por la que el Corán nos ordena estudiar las señales de Dios en la naturaleza. De hecho, el Corán cuenta con magníficas referencias científicas que, con la ayuda de los modernos avances tecnológicos de hoy, apenas comienzan a ser entendidos totalmente.

El Islam también nos permite disfrutar de los frutos del ingenio humano. Se nos alienta a luchar por un mundo mejor. El Islam le abre sus puertas a los avances tecnológicos. La tecnología puede utilizarse para bien o para mal. La tecnología en sí misma es neutra. Es nuestra responsabilidad utilizar el conocimiento con el que Dios nos ha bendecido para beneficiar a la humanidad.

En los primeros tiempos del Islam, cuando las personas se apegaban a sus creencias y principios, existía un florecimiento de la ciencia, la cultura, el comercio y la tecnología. Los estudiosos del mundo islámico investigaron y avanzaron en los campos de la matemática, la química, la física, la medicina, la astronomía, la arquitectura, el arte, la literatura, la geografía, la historia y demás. Los científicos musulmanes inventaron la brújula magnética, el astrolabio y el reloj de péndulo, por nombrar unos pocos. Muchos sistemas esenciales como el álgebra, los números arábigos (que son los números que usamos hoy en día), y el concepto del cero (vital para el avance de las matemáticas) fueron introducidos en la Europa medieval por los estudiosos musulmanes. Las enseñanzas del Islam trajeron esa luz científica, que a su vez encendió la mecha y se propagó por el Renacimiento europeo. Fue la desviación de estos principios y creencias originales lo que provocó que los avances y logros científicos del mundo musulmán comenzaran a decaer y quedar en la oscuridad.


Resumen

El Islam es... una religión de justicia, paz, misericordia y perdón, un credo a menudo entendido y representado de manera errada. El Islam significa someternos a la voluntad de Dios. El Islam es la manera de vida para toda persona que elija creer que existe un solo Dios, y que nada merece ser adorado excepto Él. El mundo es pasajero y no es más que una prueba para la humanidad, luego del cual todos moriremos y regresaremos a Dios, El Que Toma todos los asuntos. La vida del Más Allá es eterna. Dios, La Luz, nos envió Profetas para guiar a los seres humanos: Abraham, Moisés, Jesús, Muhammad (SWS), todos ellos son Profetas del Islam. Dios escogió a Muhammad (SWS) como Su último Profeta y Mensajero y lo honró con el privilegio de revelar a través de él el Corán. El Corán es la palabra directa e inalterable de Dios, no la palabra de Muhammad (SWS), quien era un hombre iletrado. Dios ha conservado el Corán con sus enseñanzas para toda la humanidad.

Los cinco actos de adoración fundamentales para los musulmanes son los siguientes:

  1. ‘Testificar que no existe ninguna verdadera deidad excepto Dios, y que Muhammad (SWS) es Su Mensajero’
  2. Orar cinco veces al día
  3. Pagar la caridad anual
  4. Ayunar durante el mes de Ramadán
  1. Realizar la peregrinación a La Meca

Dios dice que no está permitido forzar a creer en la religión. Los derechos humanos y la libertad de elección son sagrados. En el Islam, las mujeres tienen un papel muy importante. Las mujeres son iguales a los hombres y deben ser respetadas.

Dios menciona en el Corán que ha perfeccionado al Islam como religión para toda la humanidad, completando así el favor otorgado a nosotros. Dios nos ha enviado la luz del Islam como guía para que la humanidad regrese a Él.


Nota del autor

Los científicos nos dicen que el espacio contiene más de 120.000 millones de galaxias. Sabemos que cada uno de nosotros fue creado por Dios, El Magnífico, a partir de una sola célula. Cuando pienso en esto, no puedo evitar sentirme humilde y darme cuenta de mi extrema insignificancia a la luz del sorprendente esplendor de Dios. Satán juró engañar a la humanidad para traernos confusión, animosidad, odio y guerras. Al hacer mi parte en oponerme a Satán, mis motivos son complacer al Señor promoviendo la paz a través de la comprensión y el entendimiento.

La vida es corta y valiosa; es una tragedia desperdiciarla acumulando bienes materiales mientras se ignora el verdadero fin de la creación: Adorar solo a Dios. Muchas personas pasan toda su vida acumulando riquezas materiales. A través del Islam, Dios nos invita a acudir a lo eterno, lo duradero. El Día del Juicio, tendremos que rendir cuentas por el conocimiento que tuvimos y cómo lo aplicamos. Se nos preguntará por nuestra adoración. Ahora es el momento de prepararnos para la respuesta.

Este libro se basa en las conferencias que he dado sobre el Islam durante los últimos veinte años. El mismo no habría sido posible sin la misericordia de Dios y la ayuda de mis hermanos y hermanas. Les agradezco, mis lectores, por su tiempo y su interés en entender el Islam, la fe de la quinta parte de la población mundial. También estamos abiertos a las preguntas y comentarios que puedan tener sobre esta obra. Les invito a compartir todo o parte de este material con quienes ustedes deseen. Sólo les pido que no citen esta información fuera de contexto.

Sepan perdonarme si en este trabajo he ofendido a alguien. Mi pasión por el Islam me lleva a expresar mi fe con fuerza. Valoro enormemente la elección individual y respeto las diferencias. El entendimiento y la justicia son el camino hacia la paz, y dado que el Islam es percibido en occidente como una religión de intolerantes que buscan convertir el mundo por la fuerza, creo que es vital que transmita mi fe de una manera clara y en un lenguaje sin ambigüedades para así contrarrestar todas las nociones erradas.

Que Dios nos bendiga a todos con su guía. Todo el bien que llegue gracias a esta obra será gracias a la benevolencia de Dios, y si he dicho algo inútil, es mi error. Dios, El Exaltado y El Que Ama es perfecto.

“Oh Dios, El Que Todo Lo Oye, protégenos del mal y guíanos hacia la verdad”.

Que la paz descienda sobre quienes siguen el Camino Correcto.

Pete Seda

Traducción: Lic. Muhammad Isa García

Revisión: Lic. Sabina Rigoni

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


[1] Fue en la antigua ciudad de Nicea (ubicada en la actual Turquía, a unos 1100 Km. al NNO de Jerusalén cerca de la capital romana del Este) donde el Primer Concejo de Nicea realizó una convención, 325 años después del nacimiento de Jesús. En este concejo se declaró, por mayoría de los miembros, que Jesús era divino, y no Profeta y Mensajero de Dios. El concepto de la trinidad se estableció declarando que Jesús era igual a Dios. Esa es una oposición directa a los principios del monoteísmo Abrahámico, los cuales Jesús afirmaba y enseñaba a la gente.

[2] Si bien los cristianos y judíos pueden violar algunos de los principios monoteístas de la primera fe abrahámica, el Islam se refiere a ellos como el ‘Pueblo del Libro’. Son llamados de esta manera porque recibieron de Dios las leyes reveladas y las escrituras y porque reconocen a algunos de Sus Profetas.

[3] El cobro de intereses por un préstamo, o usura, estaba prohibido en el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam. Sin embargo, los cristianos en Europa han ido cambiando esta prohibición gradualmente desde la Edad Media. Hoy día, existen incluso países ‘islámicos’ que permiten esta grave violación a la ley islámica.

[4] Lamentablemente, un país ‘musulmán’ no necesariamente significa que el gobierno o el pueblo de ese país siga la ley islámica (Shari’a).

Leave a comment

You are commenting as guest. Optional login below.