El Verdadero Mensaje de Jesucristo II

El Verdadero Mensaje de Jesucristo II

CAPÍTULO DOS: JESÚS, LA PERSONA

Tal como ha quedado demostrado en el capítulo anterior, las escrituras bíblicas, tanto Nuevo como Antiguo Testamento, no son fuentes confiables y, por lo tanto, no pueden ser utilizados como medios para saber la verdad sobre el hombre llamado Jesucristo o sobre su misión y mensaje. Sin embargo, al examinar en detalle dichas escrituras a la luz de los versículos coránicos, se revelan algunas de las verdades sobre Jesús que han sobrevivido en La Biblia.

Mensajero

A lo largo del Corán, Jesús es identificado fundamentalmente como Mensajero de Dios. En el Capítulo as-Saff 61:6, Dios cita a Jesús de la siguiente manera:

“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la Torá…”

Existen muchos versos en el Nuevo Testamento que sostienen que Jesús era un mensajero/profeta. Los siguientes son solo algunos de ellos: En Mateo 21:11, se describe que la gente de esos tiempos se refería a Jesús como profeta:

“Y la muchedumbre respondía: «¡Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea!»”

En Marcos, 6:4, se dice que Jesús se consideraba a sí mismo como profeta:

“Jesús les dijo: «Si hay un lugar donde un profeta es despreciado, es en su tierra, entre su parentela y en su propia familia.»”

En los siguientes versos, Jesús es considerado un mensajero, en la manera en que fue enviado. En Mateo 10:40, consta que Jesús dijo:

“El que los recibe a ustedes, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá recompensa digna de un profeta.”

En Juan 17:3, Jesús es citado con las siguientes palabras:

“Y ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesus, el Cristo.”[1]

 

Hombre

La revelación coránica no solo afirma que Jesús fue profeta, sino que también niega claramente que Jesús fuera divino. En el Capítulo al-Maa’idah, 5:75, Dios señala que Jesús comía alimentos normales, lo cual es un acto humano, obviamente no digno de Dios.

“El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su madre fue una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos [como el resto de la humanidad]. Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo [a pesar de esto] se desvían.”

Existen numerosos relatos en el Nuevo Testamento que también niegan la divinidad de Jesús. Por ejemplo, en Mateo 19:17, Jesús le respondió a alguien que lo llamó “Oh buen maestro”, diciendo: “Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.»” Si él rechazaba que lo llamasen “bueno”,[2] y sostenía que solo Dios es realmente bueno, claramente implica que él no es Dios.

En Juan 14:28, Jesús decía: “el Padre es más grande que yo.” Al decir que el “Padre” es más grande que él, Jesús se diferencia de Dios. También en Juan 20:17, Jesús le dijo a María Magdalena que le dijera a sus seguidores: “Subo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes.»” La referencia de Jesús a Dios como “mi Padre, que es Padre de ustedes” enfatiza aún más la distinción entre él y Dios. Aún más, al referirse a Dios como “su Dios”, no dejó lugar para que nadie sostuviera que Jesús era Dios.

Incluso en algunas de las escrituras de Pablo, las cuales la Iglesia considera sagradas, se refiere a Jesús como un “hombre”, diferente de Dios. En 1 Timoteo, 2:5, Pablo escribe lo siguiente:

“Dios es único, y único también es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre…”

También hay versículos en el Corán que confirman el carácter humano de Muhammad, para así evitar que sus seguidores lo eleven a un estatus divino o semi-divino, como se hizo con el Profeta Jesús. Por ejemplo, en el Capítulo al-Kahf 18:110, Allah le da instrucciones al Profeta Muhammad (r) de que informe a todos los que escuchan su mensaje:

“Diles: Yo no soy más que un hombre a quien se le ha revelado que sólo debéis adorar a Allah, vuestra única divinidad.”

En el Capítulo al-A‘raaf 7:187, Allah también le dio indicaciones al Profeta Muhammad (r) para que reconozca que el momento del Juicio es algo que solo Dios conoce.

“Te preguntan cuándo llegará la Hora [del Día de la Resurrección] Diles: Sólo mi Señor lo sabe, y nadie salvo Él hará que ésta acontezca en el momento decretado.”

En el Evangelio según Marcos 13:31-32, se da cuenta de que Jesús ha negado conocer cuál será la hora final de este mundo, al decir:

“Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos: el grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. [32].Es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece, se hace más grande que las plantas de huerto. Es como un árbol, de modo que las aves vienen a posarse en sus ramas.»”

Uno de los atributos de Dios es la omnisciencia, el conocimiento de todas las cosas. Por lo tanto, si niega el momento en que ocurrirá el Día del Juicio, claramente está negando su divinidad, pues quien no conoce el momento de su hora final no puede ser Dios.[3]

 

Inmaculada Concepción

El Corán confirma el relato bíblico de que Jesús nació de una mujer virgen. Sin embargo, en el relato coránico del nacimiento de Jesús, María era una mujer soltera cuya vida estaba dedicada a la adoración de Dios por su madre. Si bien ella adoraba a Dios en un lugar de reclusión religiosa, los ángeles vinieron y le informaron que estaba embarazada.

“Y cuando los Ángeles dijeron: ¡Oh, María! Allah te albricia con Su Palabra [¡Sé!] Su nombre será el Mesías Jesús, hijo de María. Será distinguido en esta vida y en la otra, y se contará entre los más próximos a Allah.”      Corán, 3:45

“Dijo: ¡Oh, Señor mío! ¿Cómo podré tener un hijo si no me ha tocado ningún hombre? Le respondió: ¡Así será! Allah crea lo que Le place. Cuando decide algo, sólo dice: ¡Sé!, y es.” Corán, 3:47

Sin embargo, el Corán aclara que el nacimiento de Jesús no cambió su carácter de humano. Su creación fue como la creación de Adán, quien no tuvo padre ni madre.

“Por cierto que el ejemplo de Jesús ante Allah es semejante al de Adán, a quien creó de barro y luego le dijo: ¡Sé!, y fue.” Corán, 3:59

 

Los milagros

El relato coránico del ministerio de Jesús confirma la mayor parte[4] de sus milagros mencionados en La Biblia e identifica algunos otros que no se mencionan en La Biblia. Por ejemplo, el Corán informa que Jesús fue mensajero de Dios desde su nacimiento, y su primer milagro fue hablar desde que era un niño en la cuna. Luego de que María dio a luz a Jesús, la gente la acusó de fornicación. En lugar de responder a las acusaciones, ella señaló a su hijo recién nacido:

“Ella lo señaló [al niño], y entonces le dijeron: ¿Cómo hemos de hablar con un niño que aún está en la cuna? Entonces [Jesús] habló: Por cierto que soy el siervo de Allah. Él me revelará el Libro y hará de mí un Profeta.” Corán, (19):29-30

Además de los milagros de resucitar a los muertos, sanar a los leprosos, y hacer ver a los ciegos, el Corán da cuenta de otro milagro no mencionado en La Biblia. El Profeta Jesús hacía pájaros de arcilla, soplaba sobre ellos y éstos salían volando, como aves vivas. Pero el punto que se enfatiza a lo largo de todo el Corán es que cuando Jesús hacía un milagro, les informaba a todos que lo hacía con permiso de Dios. Él dejó claro que no hacía los milagros por sí mismo, de la misma manera que lo dejaron en claro los primeros Profetas.

Lamentablemente, los que sostienen que Jesús es divino, suelen poner como evidencia estos milagros. Sin embargo, otros profetas también han hecho los mismos u otros milagros similares, según el Antiguo Testamento.

Jesús dio de comer a 5000 personas con cinco panes y 5 peces.

Eliseo dio de comer a 100 personas con veinte panes de cebada y unas cuantas mazorcas de maíz. (II Reyes, 4:44)

Jesús sanó a los leprosos

Elisha curó a Naaman el leproso (II Reyes 5:14)

Jesús hizo ver a los ciegos

Elisha hizo ver a los ciegos (II Reyes 6:17&20)

Jesús levantó a los muertos

Elijah hizo lo mismo. (I Reyes 17:22). También lo hizo Elisha (II Reyes 4:34). Incluso los huesos de Elisha podían resucitar a los muertos. (II Reyes 13:21)

Jesús caminó sobre el agua

Moisés y su pueblo cruzaron el mar (Éxodo 14:22)

También hay textos en el Nuevo Testamento que confirman que Jesús no actuaba por sí mismo. Jesús es citado en Juan 5:30 con las siguientes palabras: “Yo no puedo hacer nada por mi cuenta” y en Lucas 11:20 con estas palabras: “En cambio, si echo los demonios con el dedo de Dios, comprendan que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.”

En Hechos de los apostoles 2:22, Pablo escribe:

“Israelitas, escuchen mis palabras: Dios acreditó entre ustedes a Jesús de Nazaret. Hizo que realizara entre ustedes milagros, prodigios y señales que ya conocen...”



[1] Ver también Juan 4:34, 5:30, 7:16 y 28, 11:42, 13:16, 14:24.

[2] Aquí Jesús rechaza ser llamado ‘perfectamente bueno’, porque la perfección solo le pertenece a Dios. Él fue ‘bueno’, pero, siendo “Hijo del hombre” – como le gustaba que lo llamen – podía cometer errores.

 

[3]Cabe notar que, a pesar de las advertencias coránicas y otras afirmaciones del Profeta Muhammad mismo, algunos musulmanes lo han elevado a un estatus semi-divino dirigiendo hacia él o a través de él sus oraciones.

[4] El relato bíblico sobre Jesús convirtiendo agua en vino (Juan 2:1-10) está ausente en el Corán. 

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