El Verdadero Mensaje de Jesucristo V

El Verdadero Mensaje de Jesucristo V

Pensamiento moderno

Hoy día, existen muchos estudiosos modernos sobre el cristianismo que sostienen que Jesucristo no fue Dios. En 1977, un grupo de siete estudiosos bíblicos, entre ellos respetados teólogos anglicanos y otros estudiosos del Nuevo Testamento, publicaron un libro llamado ‘The Myth of God Incarnate’, que tuvo una gran repercusión en el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra. En el prefacio, el editor, John Hick, escribió lo siguiente

 “Los autores de este libro están convencidos de que hace falta otro desarrollo teológico importante para esta última parte del siglo XX. La necesidad surge de un conocimiento cada vez mayor de los orígenes cristianos, e implica un reconocimiento de que Jesús fue (tal como está presentado en Hechos de los Apóstoles 2:21) ‘un hombre aprobado por Dios’ para cumplir un papel especial dentro del propósito divino, y que su posterior concepción como Dios encarnado, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad viviendo una vida humana, es una manera mitológica o poética de expresar su significado para nosotros”.[1]

Existe un amplio acuerdo entre los estudiosos del Nuevo Testamento acerca de que el Jesús histórico no decía ser la deidad que le atribuye el pensamiento cristiano posterior; él no se entendía como Dios, o Hijo de Dios, encarnado.[2] El fallecido arzobispo Michael Ramsey, quien fue estudioso del Nuevo Testamento, escribió que “Jesús no declaraba ser una deidad”.[3]

Su contemporáneo, el estudioso del Nuevo Testamento C.F.D. Moule, dijo lo siguiente:

“Todo caso de ‘alta’ cristología que dependía de la autenticidad de las supuestas declaraciones de Jesús sobre sí mismo, especialmente en el Cuarto Evangelio, sería ciertamente precario”. [4]

En un importante estudio sobre los orígenes de la doctrina de la encarnación, James Dunn, quien afirma la cristología ortodoxa, concluye que “no existía evidencia real en las primeras tradiciones de Jesús de algo que pudiera llamarse una conciencia de divinidad”.[5] Nuevamente, Brian Hebblethwaite, un ferviente defensor de la cristología niceno-calcedonia, reconoce que “ya no es posible defender la divinidad de Jesús en referencia a las declaraciones de Jesús”.[6] Hebblethwaite y Dunn, y otros estudiosos como ellos que siguen creyendo en la divinidad de Jesús, afirman que Jesús no sabía que era Dios encarnado. Eso recién se supo después de su resurrección.

El más famoso de los obispos de la Iglesia de Inglaterra, que dudan de la divinidad de Jesús, es el elocuente Reverendo Profesor David Jenkins, Obispo de Durham, Inglaterra, quien abiertamente declarara que Jesús no era Dios.[7]

El siguiente artículo, publicado en The Daily News hace unos años, indica claramente el grado en el que hay dudas en el clero sobre la divinidad de Jesús.

 


Sorprendente encuesta a obispos anglicanos

LONDRES:

Más de la mitad de los obispos anglicanos de Inglaterra sostienen que los cristianos no están obligados a creer que Jesucristo fue Dios, según una encuesta publicada hoy.

La consulta realizada a 31 de los 39 obispos de Inglaterra muestra que muchos de ellos piensan que los milagros de Cristo, el nacimiento de una virgen, y la resurrección pueden haber sido hechos no sucedidos tal como se describen en la Biblia.

Solo 11 de los obispos insistieron en que los cristianos deben considerar a Cristo como Dios y hombre, mientras que 19 afirmaron que basta con considerar a Jesús como “el agente supremo de Dios”. Uno de ellos prefirió no dar una opinión definida.

La investigación fue realizada por el programa religioso semanal Credo, de la London Weekend Television.

DAILY NEWS” 25/6/84



CAPÍTULO TRES: EL MENSAJE

El segundo tema, ‘El Mensaje de Jesús’, es quizás el punto más importante a tener en cuenta. Pues, si Jesús no era Dios encarnado, sino un profeta de Dios, entonces el mensaje que él trajo de Dios es la esencia de su misión.

Sometimiento

La base del mensaje de Jesús fue la sumisión a la voluntad de Dios, dado que es la base de la religión que Dios prescribió para el hombre desde el comienzo de los tiempos. Dios dice en el Capítulo Aal ‘Imraan, el tercer capítulo del Corán, verso 19:

Ciertamente para Allah la religión es el Islam [el sometimiento a Él].

En árabe, la sumisión a la voluntad de Dios está expresada por la palabra ‘Islam’. En el Evangelio según Mateo 7:22, consta que Jesús dice:

“No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo.”

Con esas palabras, Jesús hace énfasis en “la voluntad de mi Padre”, sometimiento de la voluntad humana a la voluntad de Dios. En Juan 5:30, se narra que Jesús también dijo:

“Yo no puedo hacer nada por mi cuenta, sino que juzgo conforme a lo que escucho; así mi juicio es recto, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió.”

La Ley

La “voluntad de Dios” está contenida en las leyes divinamente reveladas que los profetas les enseñaron a sus seguidores. En consecuencia, la obediencia a la ley divina es la base de la adoración. El Corán afirma la necesidad de la obediencia a las leyes divinamente reveladas en el capítulo al-Maa’idah, verso 44.

Hemos revelado la Torá. En ella hay guía y luz. De acuerdo a ella, los Profetas que se sometieron a Allah emitían los juicios entre los judíos, [también lo hacían] los rabinos y juristas según lo que se les confió del Libro de Allah y del cual eran testigos. No temáis a los hombres, temedme a Mí; y no cambiéis Mis preceptos por un vil precio. Quienes no juzgan conforme a lo que Allah ha revelado, ésos son los incrédulos.

En el Evangelio según Mateo 19:16-17, consta que Jesús consideraba la obediencia a las leyes divinas como la llave al paraíso:

“Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para alcanzar la vida eterna?» Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.»”[8]

También en Mateo 5:19, Jesucristo insistía en una estricta obediencia a los mandamientos al decir:

“Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.”

La ley divina representa una guía para la humanidad en todos los aspectos de la vida. Define lo bueno y lo malo a la vez que brinda un sistema completo que rige todos los asuntos de las personas. Sólo el Creador sabe mejor lo que es beneficioso para Su creación y lo que no. Así, las leyes divinas ordenan y prohíben diversos actos y sustancias para proteger de los peligros al espíritu humano, al cuerpo humano, y a la sociedad humana. Para que los seres humanos alcancen su potencial llevando vidas correctas, tienen que adorar a Dios a través de la obediencia a Sus mandamientos. [9]

Esa era la religión transmitida en el mensaje de Jesús; sometimiento a la voluntad de un solo Dios verdadero obedeciendo Sus mandamientos. Jesús les destacaba a sus seguidores que su misión no cancelaba las leyes recibidas por el Profeta Moisés. Jesús mantenía la ley, tal como lo hicieron los profetas que vinieron después de Moisés. El capítulo al-Maa’idah, versículo 46 del Corán indica que Jesús confirmó las Leyes de la Torah en su mensaje.

E hicimos que les sucediera [a los Profetas de los Hijos de Israel] Jesús hijo de María, para que confirmase lo que ya había en la Torá. Le revelamos el Evangelio en el que hay guía y luz, como corroboración de lo que ya había en la Torá. Así también, como guía y exhortación para los piadosos.

En Mateo 5:17-18, Jesús dice lo siguiente:

“No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.”

Sin embargo, Pablo, quien decía ser discípulo de Jesús, canceló sistemáticamente las leyes. En su carta a los romanos, capítulo 7:6, dice lo siguiente:

“Pero ahora hemos muerto a lo que nos tenía aprisionados, y la Ley ya no vale para nosotros. Ya no estamos sirviendo a una ley escrita, cosa propia del pasado, sino al Espíritu: esto es lo nuevo.”

Unitarianismo

Jesús vino como profeta convocando a su pueblo a adorar solo a Dios, tal como lo hicieron los profetas antes que él. Dios dice en el capítulo an-Nahl (16);36 del Corán:

Por cierto que enviamos a cada nación un Mensajero [para que les exhortase a] adorar a Allah y a evitar al Seductor.

En Lucas 3:8, el Demonio le pide a Jesús que lo adore, prometiéndole la autoridad y la gloria de todos los reinos de este mundo, “Produzcan los frutos de una sincera conversión, pues no es el momento de decir: "Nosotros somos hijos de Abraham". Yo les aseguro que Dios puede sacar hijos de Abraham también de estas piedras.” Por lo tanto, la esencia del mensaje de Jesús es que solo Dios merece ser adorado y que la adoración de cualquier otra persona o cosa aparte de Dios o junto con Él es falsa. Jesús no solo llamó a su pueblo a este mensaje sino que también lo demostraba en la práctica inclinándose para adorar solo a Dios. En Marcos 14:32, dice lo siguiente:

“Llegaron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí mientras voy a orar.»”

Y en Lucas 5:16: “Pero él buscaba siempre lugares solitarios donde orar.”

Jesús los llamó a adorar al único Dios verdadero, el único que posee Sus cualidades. Dios no tiene los atributos de Su creación, ni tampoco ninguna criatura comparte Sus atributos. En Mateo 19:16-17, cuando el hombre llamó ‘bueno’ al Profeta Jesús diciendo:

“Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para alcanzar la vida eterna?» Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.»”

Él negó la atribución de ‘bondad infinita’ o ‘bondad perfecta’ que le endilgaban, y afirmaba que dicho atributo pertenece solo a Allah.

La vasta mayoría de los cristianos hoy día le rezan a Jesús, sosteniendo que él es Dios. Los filósofos sostienen que no adoran a Jesús el hombre, sino a Dios manifestado en Jesús el hombre. Es el mismo razonamiento de los paganos que se inclinan para adorar ídolos. Cuando a un filósofo pagano le preguntan por qué adora un ídolo hecho por manos humanas, responde que no adora en realidad al ídolo. Aún más, puede llegar a decir que el ídolo es solo el punto focal de la presencia de Dios, y por lo tanto dicen adorar a Dios manifestado a través de ese ídolo, y no al objeto físico en sí. Casi no hay diferencia entre ese hecho y la respuesta que dan los cristianos para adorar a Jesús. El origen de esta desviación se halla en la falsa creencia de que Dios está presente en Su creación. Tal idea justifica falsamente la adoración de un ser creado por Dios.

El mensaje de Jesús, que urgió a la humanidad a adorar a un solo Dios, se distorsionó después de su partida. Los seguidores posteriores, comenzando por Pablo, convirtieron ese mensaje puro y simple en una complicada filosofía trinitaria que justificó la adoración de Jesús, y luego la de la madre de Jesús, María[10], los ángeles[11] y los santos. Los católicos tienen una larga lista de santos a quienes acuden en momentos de necesidad. Si algo se pierde, le rezan a San Antonio de Tebes para tratar de encontrar el objeto extraviado.[12] San Judas Tadeo es el patrón de lo imposible y se le reza para que interceda ante enfermedades incurables, matrimonios poco probables, y cosas similares[13]. El santo patrono de los viajeros era San Cristóbal, a quien los viajeros le rezaban para que los protegiera hasta 1969, cuando fue borrado oficialmente de la lista de santos por un decreto papal, luego de que se confirmara que era ficticio. [14] Si bien fue eliminado oficialmente de la lista de santos, muchos católicos en todo el mundo siguen rezándole a San Cristóbal.

Adorar ‘santos’ contradice y corrompe la adoración de un Único Dios; es en vano, porque ni los vivos ni los muertos pueden responder las plegarias de los humanos. La adoración de Dios no debe ser compartida de ninguna manera por Su creación. Respecto a esto, Allah dice lo siguiente en el Capítulo al-A’raaf (7):194:

Por cierto que lo que adoráis en vez de Allah son criaturas igual que vosotros.

Ese fue el mensaje de Jesucristo y de todos los profetas que lo antecedieron. También fue el mensaje del último profeta, Muhammad – que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre todos ellos.  Por lo tanto, si un musulmán o alguien que dice ser musulmán le reza a un santo, ha salido de las fronteras del Islam. El Islam no es una mera creencia, en la que basta con decir que nadie merece ser adorado excepto Allah y que Muhammad fue el último mensajero para así llegar al paraíso. Esta declaración de fe le permite al que la pronuncia entrar a las puertas del Islam, pero existen muchos actos que pueden contradecir esta declaración y expulsar a la persona del Islam tan rápido como entró. El más serio de dichos actos es rezarle a algo o alguien que no sea Dios.


[1]The Myth of God Incarnate, p. ix.

[2]The Metaphor of God Incarnate, pp. 27-8.

[3]Jesus and the Living Past, p. 39.

[4]The Origin of Christology, p. 136.

[5]Christology in the Making, p. 60.

[6]The Incarnation, p. 74.

[7]The Economist, April 1, 1989, vol. 311, no. 7596, p. 19. 61 

[8]Versión King James y Versión Autorizada.

[9]The Purpose of Creation, pp. 42-3

[10] Llamada Santa María, se convirtió en objeto de veneración en la Iglesia Cristiana desde la era apostólica. Le dieron en el siglo III o IV el título de theotokos, que significa "madre de Dios". La devoción popular a María - en forma de festines, adoración, y el rosario -  tuvo un papel muy importante en las vidas de los católicos romanos y ortodoxos. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 7. pp. 897-8 and vol. 16, pp. 278-9).

[11]Los ángeles, Miguel, Gabriel, y Rafael, fueron convertidos en santos y la celebración religiosa conocida como Michaelmas (llamada "fiesta de San Miguel y todos los Santos" por los anglicanos) les fue dedicada a ellos el 29 de septiembre por las iglesias occidentales, y el 8 de noviembre por la Iglesia Ortodoxa. El culto de San Miguel comenzó en la Iglesia Oriental en el siglo IV DC. Debido a la posición tradicional de San Miguel como líder de los ejércitos celestiales, se incorporó la veneración a todos los ángeles a su culto. (The New Encyclopaedia Britannica, vol. 8, p. 95). Él se convirtió así en el patrono de los soldados.

[12] The World Book Encyclopedia, vol. 1, p. 509.

[13]The World Book Encyclopedia, vol. 11, p. 146.

[14]  Ibid., vol. 3, p. 417.

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