El Verdadero Mensaje de Jesucristo VII

El Verdadero Mensaje de Jesucristo VII

CAPÍTULO CUATRO: EL CAMINO

El otro aspecto del mensaje del Profeta Jesús fue su invitación a la gente a seguir su ‘camino’. Los profetas traían leyes divinas o confirmaban las traídas por profetas anteriores, e invitaban a la gente a adorar a Dios obedeciendo las leyes divinamente reveladas. También les demostraban a sus seguidores como se debe vivir la ley. En consecuencia, también invitaban a quienes creían en ellos a seguir su camino como el camino correcto para acercarse a Dios. El principio está atesorado en el Evangelio según Juan 14:6:

“Jesús contestó: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.”

Si bien los que adoran a Jesús suelen citar este verso como parte de la evidencia para su divinidad, Jesús no invitaba a las personas a adorarlo a él en lugar de Dios, ni a adorarlo como Dios. Si estas palabras realmente fueron pronunciadas por Jesús, lo que significan es que uno no puede adorar a Dios excepto de la manera definida por los profetas de Dios. Jesús les recalcaba a sus discípulos que solo podían adorar a Dios en la manera en que él les había enseñado. En el Corán, Capítulo Aal ‘Imraan (3):31, Dios le revela al Profeta Muhammad (r) que le instruya a la humanidad seguirlo si de verdad aman a Dios:

Di: Si verdaderamente amáis a Allah ¡Seguidme! Y Allah os amará y os perdonará los pecados. Allah es Absolvedor, Misericordioso.

El camino de los Profetas es el único camino hacia Dios, porque fue prescrito por Dios Mismo y el objetivo de los profetas fue transmitir las instrucciones de Allah para la humanidad. Por lo tanto, todos los profetas les informaban a sus seguidores cómo adorar a Dios. Por otro lado, es incorrecto agregar a la religión algo que no fue enseñado por los profetas.

Todo cambio realizado a la religión después de los profetas representa una desviación inspirada por Satán. En este sentido, el Profeta Muhammad (r) dijo: “Todo aquel que agregue algo nuevo a la religión del Islam, [Dios] se lo rechazará”. [1] Aún más, cualquier persona que adore a Allah yendo en contra de las instrucciones de Jesús, habrá adorado en vano.

El camino de Jesús

Primero y principal, cabe destacar que Jesucristo, el hijo de María, fue el último en la línea de profetas judíos. Él vivió según la Torah, la ley de Moisés, y les enseñaba a sus seguidores a hacer lo mismo. En Mateo 5:17-18, Jesús dijo lo siguiente:

“No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para llevar a la forma perfecta. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.”

Lamentablemente, unos cinco años después del fin del ministerio de Jesús, un joven rabino conocido como Saúl de Tarso, quien decía haber visto a Jesús en una visión, comenzó a cambiar el camino de Jesús. Pablo (su nombre romano) tenía un considerable respeto por la filosofía romana y hablaba con orgullo de su ciudadanía romana. Su convicción era que los no judíos que se convirtieran en cristianos no deberían llevar la carga de la Torah en ningún sentido. El autor de Hechos de los Apóstoles 13:39 cita a Pablo diciendo:

“Quien cree en este Jesús es liberado de todo esto [las obligaciones de la ley mosaica].”

Fue principalmente a través de los esfuerzos de Pablo que la Iglesia comenzó a tomar su carácter no judío. Pablo[2] escribió la mayor parte de las cartas del Nuevo Testamento (epístolas), las cuales son aceptadas por la Iglesia como la doctrina oficial y la Escritura inspirada. Estas cartas no conservan el Evangelio de Jesús ni tampoco lo representan; [3] por el contrario, Pablo transformó las enseñanzas de Cristo en una filosofía helénica (grecorromana).

Los siguientes son ejemplos de enseñanzas que el Profeta Jesús seguía y enseñaba, pero que luego fueron abandonadas por la Iglesia. Sin embargo, muchas de estas enseñanzas fueron revividas en el mensaje final del Islam traído por el Profeta Muhammad (r) y permanecen como parte fundamental de las prácticas religiosas musulmanas hasta el día de hoy.

La circuncisión

Jesús era circuncidado. Según el Antiguo Testamento, esta tradición comenzó con el Profeta Abraham, quien no era judío ni cristiano. En Génesis 17:9-13, está escrito lo siguiente:

“Dijo Dios a Abrahán: «Guarda mi alianza, tú y tus descendientes después de ti, de generación en generación. Esta es mi alianza contigo y con tu raza después de ti, que ustedes deberán guardar: todo varón entre ustedes será circuncidado. Ustedes cortarán el prepucio y ésta será la señal de la alianza entre yo y ustedes. En adelante y para siempre, todo varón entre ustedes deberá ser circuncidado a los ocho días después de su nacimiento, tanto el nacido en tu casa, como  el extranjero que haya sido comprado como esclavo. Sea que hayan nacido en tu casa, o hayan sido comprados como esclavos, deberán ser circuncidados. Esta alianza mía grabada en la carne de ustedes es una alianza perpetua.”

El Evangelio según Lucas 2:21 dice:

“Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, nombre que había indicado el ángel antes de que su madre quedara embarazada.”

En consecuencia, ser circuncidado era parte del camino de Jesús. Sin embargo, la mayoría de los cristianos de la actualidad no están circuncidados, debido al pensamiento impuesto por Pablo. Él decía que la circuncisión consistía en la circuncisión del corazón. En su carta a los Romanos 2:29 escribió lo siguiente: “Ser judío es una realidad íntima, y la circuncisión debe ser la del corazón, obra espiritual y no cuestión de leyes escritas.” En su carta a los Gálatas 5:2, escribió: “Yo, Pablo, se lo digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo ya no les servirá de nada.”[4] Esa era la interpretación falsa de Pablo. Por otro lado, Jesús no estaba circuncidado en el corazón ni tampoco hablaba de la circuncisión del corazón; él mantenía el “acuerdo eterno” y estaba circuncidado en la carne. Por lo tanto, una parte importante a la hora de seguir el camino de Jesús es la circuncisión.

El Profeta Muhammad (r) dijo lo siguiente:

“Son cinco las prácticas que constituyen el camino profético: [5] la circuncisión, afeitarse el vello púbico y axilar, recortarse las uñas de manos y pies; y recortarse el bigote”.[6]

Carne de cerdo

Jesús no comía cerdo. Él seguía las leyes de Moisés y no comía cerdo. En Levítico 11:7-8, dice lo siguiente:

“El cerdo, que tiene la pezuña partida, hendida en dos uñas, pero no rumia, será impuro para ustedes. [8].Ustedes no comerán su carne y tampoco tocarán su cadáver: serán impuros para ustedes.”[7]

El único contacto de Jesús con los cerdos era el permiso que les daba a los espíritus contaminados que poseían a un hombre y que entraban a ellos. Cuando entraban a un corral de cerdos, corrían hacia el agua y se ahogaban. No obstante, la mayoría de los que se denominan cristianos de hoy en día no solo comen cerdo, sino que lo adoran de tal manera que lo han hecho objeto de rimas [por ej., este cerdito fue al mercado...] y cuentos infantiles [por ej., los tres cerditos]. Porky es una caricatura muy popular y hace poco se realizó un largometraje sobre un cerdo llamado “Babe”. Por lo tanto, se puede decir que quienes dicen ser seguidores de Cristo en realidad no están siguiendo el camino de Cristo.

En la ley islámica, la prohibición de comer cerdo y sus productos se ha mantenido estricamente desde los tiempos del Profeta Muhammad (r) hasta el día de hoy. En el Corán, Capítulo al-Baqarah (2):173, Dios dice:

Se os ha prohibido [beneficiaros de] la carne del animal muerto por causa natural, la sangre, la carne de cerdo, la del animal que haya sido sacrificado invocando otro nombre que no sea el de Allah. Pero si alguien se ve forzado [a ingerirlos] por hambre, sin intención de pecar ni excederse, no será un pecado para él. Ciertamente Allah es Absolvedor, Indulgente.[8]

La sangre

Jesús tampoco comía nada que contuviera sangre, ni tampoco comía sangre. Dios le instruyó al Profeta Moisés en la Torah, Deuteronomio 12:16: “Cuiden tan sólo de no comer la sangre sino que la derramarán en la tierra como se derrama el agua.” y en Levítico 19:26: “No coman nada de carne que contenga sangre. No practiquen la hechicería ni la astrología.” Esta prohibición se ha conservado hasta hoy en la revelación final en el Capítulo al-An’aam 6:145:

Di: No encuentro en lo que me ha sido revelado otra cosa que se prohíba comer salvo la carne del animal muerto por causa natural, la sangre derramada, la carne de cerdo porque es una inmundicia vedada, y la carne de todo animal que por desvío haya sido sacrificado invocando otro nombre que no sea el de Allah.

Por lo tanto, los ritos particulares de sacrificio fueron prescritos por Dios para todos los pueblos a los que se enviaron profetas, para asegurar que se eliminara la mayor cantidad de sangre de los animales sacrificados y recordarles a los seres humanos la generosidad de Dios. El Corán se refiere a estas instrucciones en el Capítulo al-Hayy (22):34 de la siguiente manera:

Por cierto que hemos prescripto a cada nación sus ritos. Recordad el nombre de Allah al sacrificar las reses que os proveímos.

Jesús y sus primeros seguidores cumplían con el método correcto de sacrificio mencionando el nombre de Dios y cortando la vena yugular del animal al degollarlo para permitir que el corazón bombeara hacia fuera la sangre. Sin embargo, los cristianos de la actualidad no le dan importancia a los métodos de sacrificio, tal como están prescritos por Dios.

El alcohol

Jesús se consagró a Dios y por lo tanto se abstenía de consumir bebidas alcohólicas según las instrucciones plasmadas en Números 6:1-4:

“Yavé dijo a Moisés: «Di a los hijos de Israel: Si un hombre o una mujer se consagra a Yavé mediante el voto de nazireato[9] , no beberá ni vino ni bebida alguna que pueda embriagar, ni vinagre hecho de vino o de otra bebida embriagante cualquiera, ni tampoco jugo alguno exprimido de uvas; no comerá uvas frescas ni pasas. Todo el tiempo que sea nazireo, no comerá fruto alguno de la vid, desde los granos hasta el hollejo.”

En el Corán, Capítulo al-Maa’idah 5:90, Allah prohíbe tajantemente los enbriagantes.

¡Oh, creyentes! El vino, los juegos de azar, los altares [sobre los cuales eran degollados los animales como ofrenda para los ídolos] y consultar la suerte valiéndoos de flechas son una obra inmunda de Satanás. Absteneos de ello y así tendréis éxito.

En cuanto al ‘milagro de convertir agua en vino’[10], sólo aparece en el Evangelio de Juan, el cual contradice de manera consistente a los otros tres evangelios. Como mencionamos anteriormente, el Evangelio de Juan fue considerado como hereje por la primera Iglesia, [11] mientras que los otros tres Evangelios fueron considerados Evangelios Sinópticos porque sus textos contenían un tratamiento similar de la vida de Jesús. [12] En consecuencia, los estudiosos del Nuevo Testamento han expresado dudas sobre la autenticidad de este incidente.

Ablución antes de la oración

Antes de realizar la oración formal, Jesús solía lavar sus extremidades según las enseñanzas de la Torah. Moisés y Aarón hacían lo mismo, según Éxodo 40:30-1:

“Puso la pileta entre la Tienda de las Citas y el altar y echó agua en ella para las abluciones;  Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos  y los pies.”

En el Corán, Capítulo al-Maa’idah 5:6, la ablución para la oración se prescribe de la siguiente manera:

¡Oh, creyentes! Cuando os dispongáis a hacer la oración lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasaos las manos por la cabeza y [lavaos] los pies hasta el tobillo. Si estáis en estado de impureza mayor, purificaos.

Postración en la oración

En los Evangelios se describe a Jesús postrado durante la oración. En Mateo 26:39, el autor describe un incidente que tuvo lugar cuando Jesús fue con sus discípulos a Getsemaní:

“Fue un poco más adelante y, postrándose hasta tocar la tierra con su cara, oró así: «Padre, si es posible, que esta copa se aleje de mí. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»”

Los cristianos en la actualidad se arrodillan, unen sus manos, en una postura que no se le puede atribuir a Jesús. El método de postración parar orar que utilizaba Jesús no era una invención suya. Era el modo de orar de los profetas que lo antecedían. En el Antiguo Testamento, Génesis 17:3, consta que el Profeta Abraham bajaba su rostro para orar, en Números 16:22 y 20:6, tanto Moisés como Aarón hacían lo mismo para orar; en Josué 5:14 y 7:6, y Josué bajaba su rostro hasta el suelo para adorar; en I Reyes 18:42, Elijah se inclinaba en el suelo y ponía el rostro entre las rodillas. Esa era la manera que tenían los profetas elegidos por Dios para transmitir Su palabra al mundo; y es la única manera mediante la cual los que dicen seguir a Jesús obtendrán la salvación que él predicaba en su Evangelio.

El Capítulo al-Insaan 76:25-6 es uno de los tantos ejemplos coránicos de las instrucciones que Dios les dio a los creyentes acerca de cómo inclinarse y adorarlo.

Y recuerda a tu Señor por la mañana y por la tarde, y por la noche prostérnate ante Él, y glorifícale gran parte de ella.

El velo

Las mujeres que rodeaban a Jesús usaban velo según la práctica de las mujeres que rodeaban a los primeros profetas. Sus prendas eran holgadas y cubrían completamente el cuerpo, y utilizaban pañuelos para cubrirse el cabello. En Génesis 24:64-5 dice lo siguiente:

“También Rebeca divisó a Isaac, y al verlo se bajó del camello. Preguntó al mayordomo: «¿Quién es aquel hombre que viene por el campo a nuestro encuentro?» Le respondió: «Es mi patrón.» Ella entonces tomó su velo y se cubrió el rostro.”

Pablo escribió lo siguiente en su carta a los Corintios:

“En cambio, la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta falta al respeto a su cabeza; sería igual si se cortase el pelo al rape. ¿No quiere cubrirse el pelo? Que se lo corte al rape. ¿Que le da vergüenza andar con el pelo cortado al rape? Pues que se ponga el velo.”

Algunos pueden sostener que usar un velo total era la costumbre general de esos tiempos. Sin embargo, no es así. Tanto en Roma como en Grecia, cuyas culturas dominaban la región, el atuendo popular era bastante corto y dejaba ver los brazos, las piernas y el pecho. Solo las mujeres religiosas de Palestina, que seguían la tradición judía, se cubrían.

Según el rabino Dr. Menachem M. Brayer (Profesor de Literatura Bíblica en la Yeshiva University), era costumbre que las mujeres judías salieran en público con la cabeza cubierta y, en ocasiones, cubriendo todo el rostro y dejando libre solo un ojo. [13] También agregó que:

“durante el período tanaítico, si una mujer judía no se cubría la cabeza, era considerada una afronta a su honor. Cuando la cabeza estaba descubierta, podía recibir una multa de hasta cuatrocientos zuzim por dicha falta”. [14]

El famoso teólogo cristiano de los primeros tiempos, San Tertuliano (fallecido en 220 DC) escribió lo siguiente en su famoso tratado ‘Sobre el velo de las vírgenes’:

“Mujeres jóvenes, si usan velo en las calles, deben usarlo en la iglesia; si usan velo cuando están con extraños, entonces deben usarlo frente a sus hermanos...”

Una de las leyes canónicas vigentes hasta hoy en la iglesia católica establece que las mujeres deben cubrirse la cabeza en la iglesia. [15] Ciertas facciones cristianas, como los Amish y Menonitas, por ejemplo, exigen a sus mujeres que se cubran.

En el Corán, Capítulo an-Nur 24:31, se les indica a las mujeres creyentes cubrir sus gracias y usar velos en la cabeza y el pecho.

Y diles a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer obscenidades, no muestren de sus arreglos y adornos más de lo que está a simple vista [como lo que usan sobre el rostro, las manos y las vestimentas], cubran sus pechos con sus velos...”

En el Capítulo al-Ahzaab (33):59 se da la razón para el uso del velo. Allah dice que el velo hace que las mujeres creyentes sean conocidas en sociedad y las protege de cualquier daño social posible.

El saludo

Jesús saludaba a sus seguidores diciendo “la paz sea contigo”. En el capítulo 20:21, el autor anónimo del Evangelio según Juan escribió lo siguiente acerca de Jesús después de su supuesta crucifixión: “Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí.’ ” Este saludo iba acorde a los profetas, tal como se menciona en los libros del Antiguo Testamento. Por ejemplo, en I Samuel 25:6, el Profeta David les dio estas instrucciones a los emisarios que envió a Nabal:

“Le dirán: Hermano, la paz sea contigo, con tu casa y todo lo que tienes.”

El Corán indica que todo aquel que entre a un hogar debe dar su saludo de paz; [16] y aquellos que entren al paraíso serán saludados de igual manera por los ángeles.[17] En el Capítulo al-An’aam 6:54, Dios les instruye a los creyentes a que saluden con la paz:

Cuando se presenten ante ti aquellos que creen en Nuestros signos diles: ¡La paz sea con vosotros!

Cada vez que un musulmán se encuentra con otro, debe usar ese saludo.

Jesús confirmó la institución de la caridad compulsiva, conocida como “el diezmo (décima parte)”, el cual era tomado de la cosecha anual para dárselo a Dios en celebración. En Deuteronomio 14:22 dice lo siguiente:

“Cada año separarás el diezmo de todo lo que hayas sembrado y que haya crecido en tus tierras.”

En el 6° capítulo, al-An’aam, versículo 141, Dios les recuerda a los creyentes que paguen la caridad al momento de la cosecha:

Él es Quien ha creado huertos, unos con plantas rastreras y otros con plantas que crecen hacia lo alto, [y ha creado también] las palmeras, las plantas de diferentes frutos, los olivos, y los granados; [todos de aspecto] parecido pero [de frutos con sabores] diferentes. Comed de sus frutos cuando maduren, pero pagad lo que corresponda por ellos [de Zakât][18]el día de la cosecha; y no derrochéis, porque Allah no ama a los pródigos. al-A‘raaf, 7:46.

El sistema de caridad obligatoria (zakaah, en árabe) está bien organizado, con unas tasas para dinero en efectivo y metales preciosos y otras para productos agrícolas y ganado. Además, el Corán establece claramente quienes deben recibir esa caridad en el Capítulo at-Tawbah 9:60. La misma se distribuye principalmente en distintas categorías de pobres y no se utiliza para darle una vida cómoda a los sacerdotes.

El ayuno

Según los Evangelios, Jesús ayunó durante cuarenta días. Mateo 4:2 dice lo siguiente: “y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre.[19]Esto iba según la práctica de los primeros profetas. Moisés también ayunó, según Éxodo 34:28:

“Estuvo allí con Yavé por espacio de cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni tomar agua. Y escribió en las tablas las palabras de la Alianza, los diez mandamientos.”

En el Corán, Capítulo al-Baqarah 2:183, los creyentes son instados a cumplir con un ayuno regular.

¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron para que alcancéis la piedad.

El fin del ayuno está definido claramente como el desarrollo de una conciencia de Dios. Solo Él sabe quién ayuna de verdad y quién no. Por lo tanto, quien ayuna, se abstiene de comer y beber porque tiene conciencia de Dios. El ayuno regular eleva esa conciencia, lo que a su vez lleva a tener una mayor inclinación a ser correctos.

Los creyentes deben ayunar desde el alba hasta el ocaso durante todo el mes de Ramadán (noveno mes del calendario lunar). El Profeta Muhammad (r) también dijo:

“El mejor ayuno [fuera del mes de Ramadán] es el de mi hermano [el Profeta] David quien solía ayunar día por medio”. [20]

La usura o intereses

Al cumplir con la ley, el Profeta Jesús también se oponía a cobrar o pagar intereses ya que los textos de la Torah así lo prohibían. En Deuteronomio 23:19 dice lo siguiente:

“No prestarás con interés a tus hermanos, ni dinero, ni alimentos[21] , ni cualquier otra cosa por la que se cobran intereses.”[22]

El interés también está estrictamente prohibido en el Capítulo al-Baqarah 2:278 del Corán:

¡Oh, creyentes! Temed a Allah y renunciad a lo que os adeuden a causa de la usura, si es que sois, en verdad, creyentes.

Para cumplir con este requisito divino, los musulmanes desarrollaron un sistema bancario alternativo, conocido comúnmente como ‘banca islámica’, la cual está libre de intereses.

La poligamia

No existen registros que el Profeta Jesús se haya opuesto a la poligamia. Si así fuera, lo que condenaba era la práctica de los profetas que lo antecedieron. Existen varios ejemplos de matrimonios polígamos en los profetas, según la Torah. El Profeta Abraham tenía dos esposas, según Génesis 16:13:

“Abraham llevaba diez años viviendo en Canaán, cuando su esposa Sara tomó a su esclava Agar y se la dio a su esposo Abraham por esposa.”

También el Profeta David, según el primer libro de Samuel 27:3:

“Y permanecieron con Aquís, él y sus hombres, cada cual con su familia; David con sus dos esposas, Ajinoam de Jezrael, y Abigail, esposa de Nabal de Carmelo.”

En I Reyes 11:3, se dice que Salomón “...tuvo 700 mujeres que eran princesas y 300 concubinas.” El hijo de Salomón, Rehobo’am, también tenía varias esposas, según II Crónicas 11:21:

“Roboam amó a Maacá, hija de Absalón, más qua todas sus mujeres y concubinas, pues tuvo dieciocho mujeres y sesenta concubinas; y fue padre de veintiocho hijos y sesenta hijas.”

De hecho, la Torah incluso especificaba las leyes con respecto a la división de herencia en casos de poligamia. En Deuteronomio 21:15-16, la ley dice lo siguiente:

“Cuando un hombre tiene dos mujeres, de las cuales a una quiere y a la otra, no, puede ser que las dos le den hijos y que el primogénito sea hijo de la mujer menos amada. El día que reparta la herencia entre sus hijos, no podrá dar los derechos de primogenitura al hijo de la mujer a la que quiere, en perjuicio del primogénito que le dio la mujer no amada.”

La única restricción a la poligamia era la prohibición de tomar la hermana de una esposa como esposa rival, según Levítico 18:18:

“Teniendo ya mujer, no tomarás a su hermana para ponerla celosa, teniendo relaciones con su hermana mientras viva ella.”

El Talmud aconseja tener un máximo de cuatro esposas, tal como el Profeta Jacob. [23]

El Padre Eugene Hillman dice lo siguiente:

“En ningún lugar del Nuevo Testamento existe un mandamiento explícito que diga que el matrimonio debe ser monógamo ni tampoco uno que prohiba explícitamente la poligamia”. [24]

Agregó además el hecho de que la Iglesia en Roma prohibió la poligamia para ir conforme a la cultura grecorromana que prescribía una sola esposa legal, pero que toleraba el concubinato y la prostitución.[25]

El Islam limita la poligamia a un máximo de cuatro esposas a la vez y estipula el mantenimiento de la justicia como condición básica para la poligamia. En el Capítulo an-Nisaa (4):3, Dios dice:

“Casaos con otras mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero si teméis no ser justos, casaos con una sola...”


[1] Sahih Al-Bujari, vol. 3, p. 535, no. 861, y Sahih Muslim, vol. 3, p. 931, no. 4266.

[2]Fue decapitado en Roma 34 años después del fin del ministerio de Jesús.

[3]Biblical Studies From a Muslim Perspective, p. 18.

[4] Ver también Gálatas 6:15.

[5] El término árabe utilizado es fitrah, que significa 'naturaleza'.

[6]Sahih Al-Bujari, vol. 7, p. 515, no. 777 y Sahih Muslim, vol. 1, p. 159, no. 495.

[7] Ver también, Deuteronomio 14:8.

[8]Ver también Capítulo al-Maa'idah, 5:3.

[9] El que es separado o consagrado.

[10]Juan 2:1-11.

[11] The Five Gospels, p. 20.

[12] The New Encyclopaedia Britannica, vol. 5, p. 379. 84 

[13] The Jewish Woman in Rabbinic Literature, p. 239.

[14]Ibid., p. 139.

[15]Clara M. Henning,"Canon Law and the Battle of the Sexes," in Religion and Sexism, p. 272.

[16] Chapter an-Noor, (24):27.

[17] Capítulo-Sura al-A'raaf (7): 46.

[18] Una décima parte si el campo está regado naturalmente y una vigésima parte si el riego es artificial.

[19]Ver también Mateo 6:16 y 17:21

[20] Sahih Al-Bujari, vol.3, pp.113-4, no.200 and Sahih Muslim, vol.2, p.565, no.2595.

[21]Alimento o provisiones.

[22] Sin embargo, en el verso que sigue a éste, los judíos permitieron los préstamos con intereses a los no judíos: "Al extranjero podrás prestarle con interés, pero a tu hermano, no." (Deuteronomio 23:20)

[23] Women in Judaism, p. 148. 159 Polygamy Reconsidered, p. 140. 160 Ibid., p. 17.

[24] Polygamy Reconsidered, p. 140.

[25] Ibid., p. 17.

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