Muhammad El Mensajero de Dios III

Muhammad El Mensajero de Dios III

Un ejemplo de perdón se hace evidente cuando ofrece su amnistía total a la gente de La Meca después de la conquista. Cuando el Mensajero de Dios (e) reunió a la gente que lo había perseguido, torturado y abusado de sus compañeros, los llevó afuera de la ciudad de La Meca, y les dijo...

 ‘¿Qué creen que tendría que hacerles?’ Ellos dijeron: ‘¡Tú eres un hermano y sobrino bondadoso y generoso!’ Él dijo: ‘¡Retírense – son libres!’ (Baihaqi, 18055)

  1. El Mensajero de Dios (e) era un modelo de paciencia. Fue paciente con su pueblo antes del Islam; ellos adoraban ídolos y actuaban pecaminosamente. Él fue paciente y tolerante con la persecución y el daño que los paganos de La Meca les causaron a él y a sus compañeros y buscó la recompensa en Dios. También fue paciente y tolerante con el maltrato de los hipócritas en Medina.

Fue un paradigma de paciencia cuando perdió a sus seres queridos; su esposa Jadiyah y todos sus hijos, excepto Fátima, murieron durante su vida. Su tío al-Abbas también murió. El Profeta (e) fue paciente y buscó la recompensa en Dios.

Anas b. Malik dijo:

‘Entramos a la casa de Abu Saif – el herrero – con el Profeta (e). La esposa de Abu Saif era la encargada de amamantar a su hijo Ibrahim. El Mensajero de Dios (e) cargó a su hijo Ibrahim lo abrazó y lo beso. Luego de un tiempo fue a ver nuevamente a su hijo – que estaba agonizando. El Profeta (e) comenzó a llorar. Abdurrahmaan b. Auf dijo: ‘¡Profeta de Dios, tu también lloras!’. El Mensajero de Dios (e) dijo: ‘Ibn Auf, esto es compasión’ – el Profeta (e) derramó mas lágrimas y dijo: ‘Los ojos derraman lágrimas, el corazón se entristece pero solamente decimos lo que complace a nuestro Creador. Estamos tristes por tu muerte, ¡Oh Ibrahim!’. (Bujari, 1241)

  1. El Mensajero de Dios (e) era justo y equitativo en todos los aspectos de su vida, y en la aplicación de la Legislación Islámica (Shari'ah)

A’ishah dijo:

‘La gente de Quraish estaba muy preocupada por la mujer  majzumi porque ella había robado. Conversaron entre ellos y dijeron: ‘¿Quién puede interceder por ella ante el Mensajero de Dios (e)?’

Finalmente dijeron: ‘Quién mejor para conversar con el Mensajero de Dios (e) de este asunto que Usamah b. Zaid, el muchacho mas apreciado por el Mensajero de Dios (e)’. Entonces Usamah habló con el Mensajero de Dios, acerca de la mujer. El Mensajero de Dios (e) le dijo: ‘¡Usamah! ¡Intercedes (en su beneficio para desatender) uno de los castigos impuestos por Dios!

El Mensajero de Dios (e) se levantó y pronunció un discurso, en el cual dijo:

‘Pueblos que os precedieron fueron destruidos porque cuando un noble robaba, lo dejaban libre; pero si un pobre lo hacia lo castigaban. ¡Por Dios! Si Fátima, la hija de Muhammad robara, yo ordenaría que su mano fuera cortada’.'  (Bujari, 3288)

El Mensajero de Dios (e) era justo y equitativo y le permitía a otros vengarse si él los lastimaba.  Usaid b. Hudhair dijo:

‘Un hombre, estaba bromeando y haciendo reír a la gente, y el Profeta (e)pasó a su lado y lo golpeó suavemente con una rama que llevaba. El hombre exclamo: ‘¡Profeta de Dios! ¡Permítame vengarme!’ El Profeta (e) dijo: ‘¡adelante!’ El hombre dijo: ‘¡Mensajero de Dios, tu llevabas una vestimenta cuando me golpeaste, yo no!’. El Mensajero de Dios (e)se levantó la parte superior de su vestimenta, y el hombre besó su torso diciendo: ‘¡Yo sólo pretendía hacer esto, Mensajero de Dios!’ (Abu Dawud, 5224)

  1. El Mensajero de Dios (e) era la persona mas consciente de Dios. Abdullah bin Masud dijo:

[Una vez] el Mensajero de Dios (e) me dijo: ‘¡Recita el Corán para que pueda escucharte!’ Abdullah b. Masud dijo: ‘¡Lo recito para ti y a ti te fue revelado!’ El Profeta (e) dijo:’Sí’. ‘Comencé a recitar Surat an-Nisaa[1], hasta que llegué al versículo:  (¿Qué pasará cuando traigamos a un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti [¡Oh, Muhammad!] como testigo contra éstos [los incrédulos de tu pueblo]?)  [4:41]

Al escuchar este versículo, el Mensajero de Dios (e) dijo: ‘¡Suficiente!’ Abdullah b. Masud dijo: Gire y vi al Mensajero de Dios (e) llorando’.'  (Bujari, 4763)

A'ishah dijo:

‘Si el mensajero de Dios (e) veía nubes oscuras en el cielo; se paseaba inquieto hacia atrás y hacia delante, salía de su casa y volvía a entrar. Cuando comenzaba la lluvia, el Profeta (e) se relajaba. A'ishah dijo: le pregunté sobre eso y me respondió: ‘No lo sé, podría ser como dice:

(Y cuando vieron una nube que se acercaba a sus valles, dijeron: Ésta es una nube que nos trae lluvia. [Pero su Mensajero les dijo:] No, es el castigo que pedíais que os sobrevenga. Entonces un viento les infligió un doloroso castigo, y destruyó todo por orden de su Señor. Y cuando amaneció, sólo podían verse sus moradas [vacías]; así castigamos a los transgresores.)[2] [46:24-25]

34. Satisfacción y Riqueza de Corazón: Umar b. al-Jattab dijo:

‘Entré a la casa del Mensajero (e) y lo encontré sentado en una alfombra. Tenía una almohada de cuero rellena de fibras. Una olla con agua a sus pies, y había algo de ropa colgada en la pared. El costado de su cuerpo estaba marcado debido a la alfombra donde estaba recostado. Umar lloró cuando vio esta realidad, pero el Mensajero (e) le preguntó: ‘¿Por qué lloras?’ Umar dijo: ’¡Profeta de Dios!  ¡Kosroes y Cesar disfrutan de lo mejor de este mundo, y tu sufres en la pobreza!’. Él dijo: ‘¿No te complace que ellos disfruten lo mejor de este mundo, y de que nosotros disfrutaremos del Más Allá?’ (Bujari, 4629)

35. Deseos de bondad hasta con sus enemigos: A'ishah dijo:

‘Le pregunté al Mensajero de Dios (e): “¿Has enfrentado un día mas duro y difícil que el de la Batalla de Uhud?” Él contestó: ‘¡He sufrido mucho por tu gente! Lo peor que he sufrido ha sido el día de al-‘Aqabah cuando hable con Ali b. Abd Yalil b. Abd Kilaal (para recibir su apoyo y protección) pero me abandonó. Cuando dejé el lugar estaba muy preocupado,  caminé –hasta que llegué a un área llamada Qarn ath-Za'alib, levanté mi mirada al cielo y noté que una nube me sombreaba. El ángel Gabriel (e) me llamó y dijo: ‘¡Muhammad! Dios el Altísimo, ha escuchado lo que tu gente te ha dicho –y ha enviado al Ángel encargado de las montañas, para que le ordenes lo que consideres’. El Profeta (e) dijo: ‘El Ángel encargado de las montañas me llamó diciéndome: ‘¡Que la paz de Dios sea contigo! Muhammad, haré lo que creas necesario. Si tu quieres puedo juntar las montañas Ajshabain  y destrozar lo que hay entre ellas’. El Mensajero de Dios (e) dijo: ‘No, podría ser que Dios saque de entre ellos personas que crean en Dios y no le asocien’. (Bujari, 3059)


La ética del Profeta (e) con sus compañeros

  1. Las relaciones cercanas del Profeta con sus compañeros:Esto es sabido ya que tenemos relatos detallados de la biografía del Profeta. El Profeta es el ejemplo que deberíamos emular en todos nuestros asuntos. Yarir b. Abdullah dijo: ‘El Profeta (e) no me impidió que me sentara con él desde que acepté el Islam. Siempre sonreía cuando me miraba. Una vez me quejé con él, ya que no podía andar a caballo y me dio un leve golpe en el pecho y le suplicó a Dios, diciendo:

‘¡Oh Dios! Sujétalo, y conviértelo en una persona que guíe  a los demás y que sea una fuente de orientación’.  (Bujari, 5739)

  1. El Profeta (e) solía entretener a sus compañeros y bromeaba con ellos:Anas b. Malik dijo que el Mensajero de Dios (e)  era la persona más educada. Tengo un hermano menor cuyo nombre es Abu Umair – el solía jugar con un pequeño pájaro llamado 'An-Nughair'. El Profeta (e) le dijo:

‘¡Abu Umair! ¿Qué fue lo que hizo el Nughair?’. (Muslim, 2150)

El Profeta (e) no solamente entretenía a sus compañeros con palabras, sino que los divertía jugando.  Anas b. Malik dijo:

‘Un beduino llamado Zahir b. Haram le hacía regalos al Profeta (e) y él también le hacía regalos. El Profeta (e) dijo:

‘Zahir es nuestro desierto, y nosotros su ciudad’.

El Profeta (e) se le acercó mientras estaba vendiendo sus mercancías lo abrazó por detrás, y éste no lo vio. Luego dijo: ‘¡Suéltame!’ Cuando se percató de que era el Profeta (e) quien estaba abrazándolo, presionó su espalda contra el pecho del Mensajero! El Mensajero de Dios (e) le dijo: ‘¿Quién compraría este esclavo para mí?’ Zahir dijo: ‘¡Mensajero de Dios, no valgo nada!’ El Mensajero de Dios (e) dijo:

‘¡Dios no te considera sin valor!’ o dijo: ‘Tú eres valioso y precioso para Dios’ (Ibn Hibban, 5790)

  1. : El Profeta (e) consultaba a sus compañeros, y tenía en cuenta sus opiniones y puntos de vista en asuntos y problemas en los cuales no se revelaban los textos sagrados. Abu Hurairah dijo:

No he visto una persona mas entusiasta por los consejos sinceros de sus compañeros que el Mensajero de Dios (e).’ (Tirmidhi, 1714)

  1. : El Profeta (e) se preocupaba por sus compañeros y se aseguraba que estuvieran bien. Si se enteraba que alguien estaba enfermo, corría a visitarlo con quien estuviera junto a él. No sólo visitaba a los musulmanes que estaban enfermos; sino que visitaba también a aquellos que no eran musulmanes. Anas b. Malik dijo:

Un muchacho judío le servía al Profeta (e) y enfermó, entonces el Profeta (e) dijo: ‘Vamos a visitarlo’. Fueron a verlo, y encontraron a su padre sentado a su lado, el Mensajero de Dios (e) dijo: ‘Atestigua que no hay otro verdadero dios merecedor de  adoración que Dios’ y yo intercederé  por ti el Día de la Resurrección. ‘El muchacho miró a su padre, y el padre le dijo: '¡Obedece a Abul-Qasim![3]' Entonces el muchacho dijo: ‘No hay otro verdadero dios merecedor de  adoración que Dios, y Muhammad es el último Mensajero’. El Profeta (e) dijo: ‘Todas las alabanzas le corresponden a Dios, Quien lo salvó del  Fuego del Infierno’. (Ibn Hibban, 2960)

  1. : Abdullah b. Umar narró que el Mensajero de Dios (e) dijo:

Quien busque refugiarse en Dios de su demonio, no será perjudicado. Quien te pida algo por Dios, entrégaselo. Quien te invite, acepta su invitación. Quien te haga un favor o un acto de bondad, págale de manera similar; pero si no encuentras con que recompensarlo, entonces suplica a Dios por él continuamente, hasta que consideres que lo has compensado’.' (Ahmad, 6106)

A'ishah dijo:

El Mensajero de Dios (e) aceptaba regalos, y los recompensaba con generosidad’. (Bujari, 2445)

6. El amor del Profeta por todo lo bueno y hermoso: Anas dijo:

‘La mano del Mensajero de Dios (e) era más suave que cualquier seda que jamás haya tocado, y el aroma de su piel era mas agradable que cualquier perfume que jamás haya sentido’. (Bujari, 3368)

  1. e) amaba ayudar a otros intercediendo por ellos:

Abdullah b. Abbas dijo:

‘El marido de Barirah era un esclavo que se llamaba Mugís – Lo vi caminando tras ella, llorando, por las calles de Medina, y sus lágrimas caían de su barba. El Mensajero de Dios (e) le dijo a Al-Abbas: ‘¡No te asombra, cuanto ama Mughiz a Barirah, y cuanto Barirah lo desprecia!’

El Profeta (e) le dijo a Barirah: ‘¿Por qué no vuelves con él?’ Ella le dijo: ‘¿Me está ordenando que lo haga?’ Él dijo: ‘No, estoy intercediendo en su favor’. Ella dijo: ‘No lo necesito’.  (Bujari,  4875)

  1. (e) se servía a sí mismo: A'ishah dijo:

Me preguntaron como el Mensajero de Dios (e) se comportaba en su casa’. Ella dijo: ‘Él era como cualquier hombre; lavaba su ropa, alimentaba a sus ovejas y se servía a sí mismo’.'  (Ahmad 24998)

Los excelentes modales del Profeta, no solo hacían que se sirviera a sí mismo, sino también, que sirviera a los demás. A'ishah dijo:

Me preguntaron como se comportaba en su casa el Mensajero de Dios (e)’. Ella dijo: ‘Él ayudaba en la casa con las tareas diarias, y cuando oía la llamada a la oración se dirigía a la mezquita’. (Bujari 5048)


Declaraciones de Justicia y Equidad

1. El poeta alemán, Göethe[4], dijo: ‘He buscado en la historia el paradigma del hombre y lo he encontrado en el profeta árabe Muhammad’.

2. El profesor Keith Moore[5], dijo en su libro: "The Developing Human": Es evidente que estas declaraciones deben haberse presentado a Muhammad a través de Dios, o Alá, ya que mucho de este conocimiento no fue descubierto hasta muchos siglos más tarde. Esto prueba que Muhammad debe haber sido un mensajero de Dios o Alá’. Luego dijo: ‘No tengo dificultades en aceptar que es una inspiración o revelación divina, lo que lo ha llevado a hacer esas declaraciones’.

3. El Dr. Maurice Bucaille[6], dijo en su libro: "The Qur'an and Modern Science": ‘Un examen totalmente objetivo del Corán a la luz del conocimiento moderno, nos lleva a reconocer la coincidencia entre ambos, como ya se ha visto en repetidas ocasiones. Nos hace considerar impensable que un hombre de la época de Muhammad haya sido el autor de esas afirmaciones, teniendo en cuenta el grado de conocimiento de esos tiempos. Esas consideraciones son parte de lo que le da un lugar único a la Revelación Coránica, y obliga al científico imparcial a admitir su incapacidad en proveer una explicación basada exclusivamente en el razonamiento materialista’.

4. Annie Besant[7] en 'The Life and Teachings of Mohammad’, dijo: Es imposible para cualquiera que estudie la vida y carácter del gran Profeta de Arabia, quien sabía como enseñar y vivir, sienta no menos que veneración por el poderoso Profeta, uno de los grandes mensajeros del Supremo. Y aunque muchas de las cosas que he expresado le resulten familiares a tantos, aun así yo misma siento, en cada ocasión que lo releo, un nuevo modo de admiración, un nuevo sentido de veneración al gran Maestro árabe’.

5. Dr. Gustav Weil en 'History of the Islamic Peoples' dijo: ‘Muhammad era un brillante ejemplo para su gente. Su carácter era puro e inmaculado. Su hogar, su vestimenta, su comida –estaban caracterizados por una rara simplicidad. Tan pocas pretensiones tenía que no aceptaba recibir ningún tipo especial de reverencias, ni tampoco algún servicio de sus sirvientes que él mismo pudiera hacer. Era accesible para todos en todo momento. Visitaba a los enfermos y estaba repleto de solidaridad para con todos. Ilimitada era su benevolencia y generosidad como también su ansioso cuidado por el bienestar de su comunidad.’[8]

6. Maurice Gaudefroy dijo: ‘Muhammad era un Profeta, no un teólogo, un hecho tan evidente que uno se resiste a declararlo. Los hombres que lo rodeaban y que constituían la influencial élite de la comunidad musulmana original, lidiaban con tener que obedecer la ley que él había proclamado en el nombre de Dios y con seguir su consejo y ejemplo’.'[9]

7. Washington Irving[10] dijo: ‘Sus triunfos militares no despertaron en él ni orgullo ni vanidad como lo hubieran hecho si se hubieran visto afectados con propósitos egoístas. En el tiempo de mayor poder él mantuvo la misma simplicidad en modales y apariencia que en sus días de adversidad. Muy lejos de adoptar un estado majestuoso, se molestaba si, al entrar a una habitación, se le mostraba algún testimonio inusual de respeto‘.[11]

8. El Marqués de Dufferin dijo: ‘Es por la ciencia musulmana, el arte musulmán y la literatura musulmana que Europa tiene una deuda por haber logrado salir de la oscuridad de la Edad Media.'[12]


Las esposas del Profeta (e)

Después de la muerte de su primer esposa, Jadiyah, el Profeta (e) se casó con once mujeres; todas ellas divorciadas, excepto A’ishah. Seis de sus esposas eran de la tribu de Quraish y cinco eran de diferentes tribus árabes.

El Profeta (e) se casó con estas mujeres por un número de razones:

  1. El Profeta (e) se casó con Zainab b. Yahsh. Los árabes en la Era Pagana pre-Islámica prohibían a un hombre casarse con la esposa de su hijo adoptivo; ellos creían que el hijo adoptivo era como el hijo biológico en todos los aspectos. El Profeta (e) se casó con ella, aunque ella había estado casada con su hijo adoptivo, Zaid b. Harizah. El Mensajero de Dios (e) se casó con ella para abolir esta creencia. Dios, el Altísimo, dice:

(Y recuerda [¡Oh, Muhammad!] cuando dijiste [a Zaid Ibn Hârizah] a quien Dios había agraciado [con el Islam], y tú habías favorecido [liberándolo de la esclavitud]: Quédate con tu esposa, y teme a Dios; ocultaste así lo que Dios haría manifiesto porque temiste lo que diría la gente, pero Dios es más digno de ser temido. Cuando Zaid termine con el vínculo conyugal [y su ex esposa haya concluido con el tiempo de espera luego del divorcio], te la concederemos en matrimonio para que los creyentes no tengan ningún impedimento en casarse con las ex esposas de sus hijos adoptivos si es que éstos deciden separarse de ellas, y sabed que esto es un precepto de Dios que debe ser acatado. No hay falta alguna del Profeta por lo que Dios le haya prescripto [y permitido contraer en matrimonio]; éste es el designio de Dios tal como lo fue para [los Profetas] que le precedieron; y el designio de Dios debe cumplirse.)  [33:37]

  1. El Mensajero de Dios (e) se casó con mujeres de las más influyentes tribus árabes. El Profeta (e) ordenó a sus Compañeros hacer lo mismo. El Profeta (e) dijo a Abdurrahmaan b. Auf:

‘Si te sigue (y acepta el Islam) entonces cásate con la hija del jefe de la tribu’.

El Dr. Cahan dijo: ‘Algunos de los aspectos de su vida pueden parecer confusos debido a la mentalidad actual. El Mensajero es criticado por su obsesión de realización mundana y por sus nueve esposas, con las cuales se casó después de la muerte de su primera esposa, Jadiyah. Ha sido confirmado que la mayoría de estos matrimonios han sido por razones políticas, con el propósito de obtener lealtad de algunos nobles y tribus’.

  1. El Profeta (e) se casó con las esposas de algunos de sus Compañeros que habían muerto en batalla. Se casó con ellas aunque fueran mayores que él, y lo hizo para honrarlas a ellas y a sus difuntos maridos.

Veccia Vaglieri[13] en su libro ‘In Defense of the Islam’ dijo: Durante los años de su juventud, Muhammad (e) se casó sólo con una mujer, aunque la sexualidad del hombre está en su punto más alto durante ese periodo. Aún viviendo en la sociedad en la que vivió, en donde matrimonios plurales eran considerados la regla general, y el divorcio era algo muy fácil – él sólo se casó con una mujer, aun siendo ella mayor que él. Él fue un marido fiel durante los veinticinco años que duró el matrimonio, y no se casó con otra mujer, excepto después de enviudar. Tenía cincuenta años en ese entonces. Se casó con sus esposas en adelante por razones sociales o propósitos políticos, así como para honrar a mujeres emblemáticas y piadosas. Ninguna de las esposas con las que Muhammad (e) se casó eran vírgenes, ni jóvenes o bellas; excepto por A’ishah. Entonces, ¿Cómo puede alguien acusarlo de ser un hombre lujurioso? Él era un hombre no un dios. Su deseo de tener un hijo lo podría también haber llevado a casarse; ya que todos los hijos que tuvo con Jadiyah murieron. Por otra parte, fue él quien asumió las responsabilidades financieras de su extensa familia, sin tener demasiados recursos. Era justo y equitativo y no hacía diferencias entre ellas. Siguió la práctica de antiguos Profetas como Moisés, a quien nadie objetó por su múltiple matrimonio. ¿Será la razón por la cual se objeta el múltiple matrimonio de Muhammad el hecho de que conocemos hasta él mas mínimo detalle de su vida, y sabemos muy poco de la vida de  los Profetas anteriores?

Thomas Carlyle dijo: ‘Mahoma mismo, después de todo lo que se puede decir de él, no era un hombre sensual. Erramos al considerar a este hombre con intenciones de disfrutar de los placeres básicos, o placeres de cualquier otro tipo.’[14]


[1]El cuarto capítulo del Corán.

[2] Bujari #3034.

[3]Sobrenombre del Profeta.

[4]Escritor y científico alemán. Escribió poesía, drama y novela. También dirigió investigación científica en varios campos, como la botánica, y ocupó varias posiciones gubernamentales.

[5]Fue Presidente de la Asociación canadiense de Anatomía, del Departamento de anatomía y biología celular, de la Universidad de Toronto.

[6]Dr. Maurice Bucaille cirujano francés eminente, científico, estudioso y autor de ‘‘La Biblia, El Corán y la Ciencia.''

[7]Teósofa inglesa, filósofa, y figura política que defendió la autonomía y las reformas educativas en la India.

[8]Enciclopedia de Sirah, por Afzalur-Rahman.

[9]ibid.

[10]Escritor famoso. Murió en 1859.

[11]Enciclopedia de Sirah, por Afzalur-Rahman.

[12]ibid.

[13]Orientalista italiano.

[14]'Heroes, Hero-Worship and the Heroic in History'

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