Dawud Herrera, Colombia

Mi nombre es Gabriel David Herrera Escobar, así fui bautizado por mis padres en una iglesia Católica. Ahora, alhamdulil-lah, soy conocido por la comunidad Musulmana como Dawud Abdul Ghafur Al-Colombi.

Soy colombiano, tengo 34 años de edad y soy el mayor de tres hijos, dos varones y una mujer. Hace 11 años aproximadamente encontré la fuente de sabiduría que mi corazón necesitaba para llenarse, el Islam, Alhamdulil-lah. No me tomó mucho tiempo en realidad el darme cuenta que mi naturaleza y mis creencias innatas provenían de  Al-lah.

En aquella época, mi hermano menor había viajado a Londres, Inglaterra, en busca de un mejor futuro, como tantos latinos que emigran a países con mayor capacidad económica y mejores oportunidades de empleo. Allí, durante sus estudios en una escuela de Inglés, tuvo la oportunidad de conocer muchas personas de culturas diferentes, y entre ellas conoció a varios musulmanes. Una hermana en particular llamó su atención, pues le sorprendió mucho ver cómo ella se vestía (usaba el Hiyab y Yilbab siempre), además de que ella nunca le miraba a la cara o le hablaba, excepto lo estrictamente necesario. Ella es de Somalia y era compañera de clases de mi hermano en aquel entonces. Poco a poco mi hermano empezó a sentirse atraído, no sólo por su belleza física sino por la inocencia que irradiaba, y esto lo llevó a investigar  sobre el Islam.

Para mi hermano tomó algo más de tiempo, pues aunque al principio él se dio cuenta que el Islam era el camino de la verdad, le asustaba la idea de las responsabilidades que debía asumir. Él solía pensar en disfrutar la vida como lo estaba haciendo y que aceptaría el Islam cuando tuviese unos 70 años de edad; hasta que un día un hermano le preguntó cómo estaba seguro de que viviría hasta esa edad, él no tuvo cómo responder  y se dio cuenta que no tenia más alternativa que aceptar el Islam.

Cuando mi hermano hizo la Shahada (testimonio de fe), inmediatamente llamó a mi madre para contarle. Esta noticia fue un shock para ella, puesto que la información que en Colombia se escuchaba sobre el Islam estaba muy mal influenciada por los medios y la desinformación. Por obvias razones mi mamá se asustó mucho, pues creyó que mi hermano, que era tan joven, se había dejado influenciar por alguna secta rara.

A partir de ese momento mi pobre madre no tuvo descanso, ya que la atormentaban las dudas y la preocupación, y no paraba de lamentarse. En aquella época yo me dedicaba a organizar grandes conciertos de rock y a atender un bar que tenía, en el cual me iba bastante bien, estaba muy bien en Colombia y tenía planes de viajar a Londres en un futuro no muy cercano; pero mi mamá cambió todos esos planes ya que empezó a insistirme que viajara pronto para traerle a su hijo de regreso y le sacáramos esas ideas locas de la cabeza.

Ante la insistencia de mi madre y con la ayuda de mi hermano viajé a Londres, no sin antes afirmarle a mi mamá que pronto tendría a mi hermano de regreso o alejado del Islam. Cuando llegué a Londres y me encontré con mi hermano, la primera pregunta que le hice fue acerca del Islam y el por qué había tomado esa decisión. Yo, lastimosamente, iba ya con muchos prejuicios, y desde el primer momento discutimos mucho al respecto; pero, alhamdulil lah, me creó tanta intriga el tema, que decidí investigar bien sobre el Islam, le pedí a mi madre que me diera unos meses mientras investigaba la filosofía del Islam para descubrir sus errores y contradicciones, y así refutar sus argumentos.

A partir de ahí empecé a buscar información acerca del Islam y a leer todo lo que encontraba, visité varas mezquitas y conocí a muchos musulmanes que me atendieron muy bien. Alhamdulil lah me tomó sólo unos 3 meses darme cuenta que yo era el que estaba equivocado y que en realidad lo que creía en mi corazón era el Islam, incluyendo el hecho de que no creía que Jesús (as) fuera Dios o hijo de Dios.

Cuando hice la Shahada delante de mi hermano, él no lo podía creer, se puso tan feliz que llamó ahí mismo a mi madre para decirle que tenía una buena noticia.         Ella se puso muy feliz pensando que él se regresaría para Colombia, pero él sonriendo le dijo que esa no era la buena noticia, sino que el hermano mayor había aceptado el Islam también. Mi mama se sorprendió y se angustió mucho más, pero después de dialogar conmigo se calmó y empezó a preguntar el por qué.

Dos años más tarde tendría yo la oportunidad de regresar a Colombia para recibir la alegría de que mi madre y mi padre hicieran la Shahada y, un año después, también mi hermana menor.

Ahora toda mi familia es musulmana y somos muy felices de haber encontrado este camino, aunque todavía nos queda mucho por recorrer y por aprender. No se cambia una vida de Dunnia de un día para otro, todo va llegando poco a poco y se va afirmando, tanto la fe en el corazón, como las acciones. Al final, Islam es una herramienta perfecta para gente imperfecta.

Actualmente, trabajo a tiempo completo en un proyecto de dawah en mi ciudad natal y para Colombia, alhamdulillah, con excelentes resultados: lo que empezó como unos poquitos musulmanes ya está multiplicándose y convirtiéndose en una comunidad grande, compuesta de nuevos musulmanes.

Salam ‘alaikum

Fuente: islamweb.net

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