Khaled Acosta, Colombia

Mi nombre es Khaled Said Acosta, tengo actualmente 29 años y tuve la gran oportunidad y bendición de Dios, el más Clemente, el más Misericordioso, de entrar a la gran Ummah del Islam así...

A la edad de tres años, y a causa de la separación de mis padres, tuve que irme a vivir con mi padre. A los cinco años me di cuenta de que vivía rodeado de gente que no era colombiana y que sus costumbres eran muy diferentes a las mías. Yo vivía en un sector donde había muchos árabes, en el centro de la capital de Colombia (Bogotá). Allí empecé a jugar con los hijos de estas personas, y cuando fueron pasando los años me di cuenta que los llevaban a un lugar que para mí era aún más extraño, lo llamaban “mezquita”. Fue así como la llamada de Al-lah llego a mí, después de ver que se iban y no me acompañaban a jugar, empecé a preguntarles a mis dos mejores amigos qué tanto era lo que hacían durante el tiempo que sus papás los llevaban a ese lugar, y me enseñaron qué era lo que hacían. Nunca fui practicante de la religión Católica, la cual es la principal en mi país y en el resto de Sudamérica, ya que su conducta y la conducta de los demás no me parecía la mejor.

Siempre he sido muy creyente, ahora y antes de adoptar el Islam, y fue así que un día, uno de mis dos amigos, quien aún es mi amigo, llamado Riad, me comentó que no podía jugar conmigo por que era el día más importante para ellos: era el día en que todos los musulmanes se congregaban para alabar a Dios. Entonces le pregunté si podía ir, me dijo que sí y que eso sería una bendición para él, ya que si yo me hacía musulmán como él, todo lo que yo había hecho, bueno o malo, se convertiría en bueno a partir de ese momento, y que él recibiría también todas esas bendiciones conmigo. Así que decidí acompañarlo, al llegar fue algo muy extraño, ya que todos los que estaban en ese lugar me conocían por ser hijo de un colombiano que les hacía trabajos en sus negocios y hogares. Me quité los zapatos y me senté a escuchar al sheik Mustafa, quien en esa época era el guía de los musulmanes en mi país. Me gustó mucho esa experiencia y seguí yendo. El sheik se interesó mucho en mí ya que era un niño de diez años, quien venía casi por sus propios medios buscando la verdad, era el único colombiano, el resto eran hijos de palestinos nacidos en Colombia. Allí en la mezquita me enseñaron a hacer el Wudú (la ablución), me enseñaron los pilares del Islam, y por cada cosa que decía correctamente me regalaban algo, como frutas y dulces.

Con el pasar de los años, más exactamente dos años después, a mis doce años, decidí adoptar el Islam como modo de vida, le comenté a mi padre y estuvo de acuerdo, ya que él también conocía de la cultura y de la religión islámica. Mi padre lleva ya más de 30 años viviendo en ese sector y esa también fue la más grande causal por la cual me hice musulmán. Después llegó a mi vida una persona que me acogió como si yo fuera su sobrino o hijo, el se llama Amin. Actualmente aún somos allegados y amigos, y nos tratamos como sobrino y tío; él y su hermana, quien es muy buena musulmana, me enseñaron un poco más profundamente lo que significaba ser musulmán.

Al pasar el tiempo comencé a entender más y más, siendo un poco difícil a veces, ya que nuestro modo de vida no va con lo que Dios quiere de nosotros. Sin embargo, más adelante Al-lah me tenía algo preparado. Al llegar a la mayoría de edad y terminar la secundaria, conocí a dos personas que decían venir de los lugares mas hermosos para cualquier musulmán, y que venían buscando muchachos con aptitudes para aprender el idioma árabe y la religión; y fue así como después de llenar unos requisitos y cumplir con otros, me encaminé hacia las dos ciudades mas importantes para los musulmanes: MEDINAH ALMUNAWARA y MAKKA ALMUKARRAMA. En Medinah entré a la universidad que lleva su mismo nombre, donde aprendí mucho y donde pude hacer mi primera peregrinación mayor, el HAYY, como también muchas peregrinaciones menores, ‘UMRAH.

Actualmente vivo en mi país de origen, con muchos recuerdos y muchos amigos que conocí allí, sintiéndome cada día más y más afortunado y orgulloso de ser musulmán y de ser un ejemplo para los demás. Espero que esto también ayude a muchos a reflexionar y encontrar el verdadero camino de Al-lah. Amín.

Fuente: islamweb.net

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