Aisha Larrache, México

Conocì el Islam por internet en noviembre del 2001, lo recuerdo bien porque estaba en mi nuevo trabajo, esa computadora tenía instalado el sistema de chat llamado ICQ que yo desconocìa por completo. Un musulmán de Argelia comenzó a hablarme en francés pero nunca le contesté, pero un día me dijo en español "hola" y hablé con él, me dijo su nombre "Mohamed", la delicadeza de sus modales llamaron mucho mi atención, entonces tomé el Atlas y busqué Argelia ubicada en el norte de África 98% musulmanes y 2% minorías de judíos y cristianos y supuse que alguien tan  amable sería de esa minoría pero mi sorpresa fue grande cuando me dijo que era musulmán, fue miedo, sorpresa y también una enorme curiosidad.

La película "La Huída, no sin mi hija" se había quedado profundamente gravada en mi mente en mi adolescencia, la imagen de musulmanes malos, agresivos, maltratadores de mujeres no concordaba con Mohamed, sobre todo cuando me hablaba del gran amor por su madre y su familia. Le hice todo tipo de preguntas y tuvo la paciencia de soportaras aunque algunas fueran casi ofensivas, sus respuestas fueron bastante simples. Lo primero que me dijo es que el Islam es una religión de paz, me sorprendí pues no concordaba con mi estereotipo de musulmán, me dijo que el Islam es una bendición para las mujeres y me costó creerlo entonces me explicó como en la era prehislámica enterraban vivas a las niñas; cuando le pregunté por qué se cubren con el velo me dijo "si una mujer se cubre todo menos la cara y las manos nadie puede pensar nada malo con ella" y pensé que tenía toda la razón.

Después de saber esto quise saber todo del Islam, entonces busqué en internet y la definición que encontré fue: "Islam es la sumisión a la voluntad de Dios", me gustó porque  la mayoría de la gente vive como si Dios no existiera. Luego leí sobre los cinco pilares del Islam, escribí a algunas páginas pidiendo más información pero nadie me contestaba.

Recordé que hace años había comprado un libro, "La Sentencia del Ayatola" escrito por el periodista Carlo Coccioli, a quien yo conocía por los editoriales en un diario de la ciudad de México, entonces fui a buscar ese libro y lo comencé a leer pasé toda la pasé toda la noche pero no lo dejé hasta que lo terminé.

El autor explicaba el caso de "Versos Satánicos" de Salman Rusdhie y por qué resultaba tan ofensivo para el Islam, ahì leí algo de historia del Islam, del Profeta Mohamed (SAW), y la personalidad de Ayesha (ra) me impresionó mucho y pensé si un día puedo ser musulmana quisiera llamarme así.

Coccioli hacía una defensa del Islam a pesar de no ser musulmán, contaba como de niño vivió en Libia, aprendió el idioma árabe y comenta que estuvo "seducido" por la belleza del Islam, pero nunca tomó la decisión de serlo, ahí leí por primera vez sobre la ilah illah wa Muhammad rasull Allah y lo memoricé, pero todavía no sabía que decirlo era la forma para ser musulmana.

 Este libro me ayudó mucho a conocer del Islam, explicaba algo de la idolatría, me hizo sentir un gran respeto por el Profeta Muhammad (SAW). Posteriormente leí un extenso artículo sobre Argelia, Francia y el velo de las musulmanas, entendí por primera vez que al velo se le da un uso político, fue cuando comencé a comprender que los imperialistas- colonialistan lo usan como arma ante los medios de comunicación para decir que las musulmanas están oprimidas y mi panorama se fue aclarando.

Entonces en el explorer se me ocurrió poner "Islam Mexico" para saber si habría alguna página en México y para mi sorpresa encontré que en Monterrey había musulmanes, escribí al correo que indicaba y al día siguiente me contestaron, los conocí, me dieron libros, contestaron mis preguntas. Durante casi cuatro meses tuve en la cabeza dando vueltas que si aceptaba el Islam tendría que usar el velo porque Islam es sumisión a la voluntad de Allah y eso me debería importar más que lo que diga

la gente, pero aún así era difícil aceptar la idea y esto me detuvo.

A veces la gente me pregunta cuál era mi religión antes del Islam, yo nací en una familia católica y había sido practicante, pero a los 17 años dejé la idea de que Jesús es Dios. Después había simpatizado con el hinduismo e incluso fui vegetariana por años, me casé con un hinduista y tuve un hijo pero mi matrimonio no duró mucho, en efecto el divorcio fue un alivio en el aspecto que ya no tenía que seguir la religión de mi marido que me hacía sentir que cada cosa que yo hacía era un pecado. Llegué al punto en que no creía ni el catolicismo ni el hinduismo, solo que Dios si existía y que algún día encontraría la verdad.

Llegó el momento que tenía todo lo que necesitaba, libros, contacto con musulmanes pero me faltaba dar el paso, la idea de tener usar el velo me detenía. Una noche tuve una pesadilla en la que asusté mucho y pedí que Allah me ayudara, me desperté y me  di cuenta que hasta en mis sueños aceptaba a Allah y esto fue lo que me hizo dar el paso y en enero del 2003 hice shahada y comencé a usar el velo pero con el tiempo me desanimé y lo dejé de usar.

A los dos meses de ser musulmana participé en una conferencia sobre el Islam, porsupuesto con el tema de la mujer en el Islam, me entristeció que la gente sólo quería preguntar de este tema dejando de lado todo lo que se había explicado: el monoteísmo, Jesús en  el Islam, que creemos también en los Profetas (SAW)... y sólo preguntarme si me siento oprimida por usar el velo, si lo uso siempre, etc.

En la actualidad el velo no es problema para mi, me di cuenta que muchos obstáculos  sólo están en nuestra cabeza, tenemos que vencer muchos prejuicios, hay muchas hermanas que sienten vergüenza de salir a la calle con el hijab pero en realidad no es tan difícil. Un día simplemente llegué al trabajo con hijab, todos se sorprendieron pero nadie me dijo nada, ya sabían que soy musulmana, así que a los pocos días se acostumbraron a verme con hijab.

Creo que tenemos un reto, pero también una gran oportunidad, la gente está llena de prejuicios y estereotipos, he participado en otras conferencias y la gente es capaz de comprender con una buena explicación, la gente por lo general tiene mucha necesidad de despejar sus dudas y tranquilizar los temores que siente y es ahí donde nos corresponde ser pacientes y responder aunque sus preguntas nos resulten cansadas.

Tengo un hijo de 7 años que vive conmigo y su abuelo que es católico, en ocasione ve a su padre que es hinduista, sin embargo está siendo educado en el Islam. Cuando abracé el Islam tuve el temor de cómo educaría a mi hijo en un ambiente como este y francamente no sabía como empezar a explicar a mi hijo el Islam, así que lo primero fue enseñarle que Allah es uno y a rechazar toda forma de ídolos, Alhamdullilah ha crecido y puedo explicarle otros temas, lee El Corán, él ya sabe que no debe comer carne de puerco, pero sobre todo comprende que su abuelo y padre tienen religiones diferentes y las respeta.

Muchas veces se cree que sólo se puede ser musulmán en un país en que la mayoría lo sea, ciertamente es más fácil, pero aquí en México se puede serlo, siendo pacientes y es una buena oportunidad de que los no-musulmanes conozcan el Islam.

Es verdad que encontramos dificultades y hasta sentimos que vamos contra el mundo, por ejemplo, en la escuela de mi hijo celebran la navidad, hacen la tarjeta navideña, la posada... uno puede dejarse arrastrar en esas costumbres, pero yo hablé con mi hijo, le expliqué que somos musulmanes y tenemos nuestras propias fiestas como el Eid al Fitr y el Eid Al Adha, le hice ver que en Ramadán siempre que fue posible fuimos a la mezquita al iftar y que en realidad fueron muchos días de fiesta y alegría, le dije que en el Eid le compraría regalo y que no debería sentirse mal cuando vea a sus amigos con sus regalos en navidad porque nosotros ya tuvimos nuestras fiestas, también le dije que no iría a la fiesta de navidad en la escuela y lo comprendió, Alhamdullilah.

En el caso de los niños, creo que es mejor hacerles ver desde un principio que no tienen que hacer lo que haga la mayoría, no porque todos canten canciones de navidad él debe hacerlo también, le expliqué que Jesús (SAW) en realidad es un Profeta a quienes los musulmanes apreciamos pero no el hijo de Dios. Como ya hemos visto sobre la unicidad de Allah y los pilares del Islam, por ahora, mi hijo está aprendiendo sobre los Profetas, leyendo algunas suras, desde hace algunos meses aprendió a rezar en árabe Alhamdullilah. Se que a muchos les preocupa cómo educarán a sus hijos en un medio adverso, pero creo que sí es posible, al menos así ha sido para mi.

En resumen esto han sido los últimos 3 años como musulmana, aun me faltan muchísimas cosas por aprender y poner en práctica .

Por Ayesha Umm Kareem Larrache

Taide Larrache

Fuente: islamweb.net

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