Akifah Baxter, Ex-Cristiano, USA

Siempre fui consciente de la existencia de Dios.  Siempre sentí que Él estaba ahí.  Algunas veces ese sentimiento era distante, y a menudo lo ignoraba.  Pero nunca pude negar su conocimiento.  Gracias a esto, a lo largo de mi vida, he buscado la verdad de Su Plan.

Asistí a muchas iglesias.  Escuché, recé, hablé con personas de diferentes religiones.  Pero parecía ser que siempre había algo que no sentía adecuado; se sentía confuso, como si faltara algo.  Escuché mucha gente en el pasado decir: “Bien, creo en Dios, pero no pertenezco a ninguna religión.  Estoy en desacuerdo con todas”.  Este también era mi sentimiento, sin embargo, no quería dejarlo pasar y solo aceptarlo.  Sabía que si Dios existía no nos dejaría sin una opción, o con una versión equivocada de la verdad.  Tenía que existir un plan, una “verdadera religión”.  Tenía que encontrarla.

Las iglesias cristianas son en donde concentré mi búsqueda, simplemente porque fue con lo que crecí, y parecía haber algunas verdades en sus enseñanzas.  Sin embargo, había tantos puntos de vista diferentes, tantas enseñanzas conflictivas acerca de las cosas básicas como la manera de rezar, a quién rezar o a través de quien, quién iba a ser “salvado”, y quien no, y qué tenía que hacer una persona para ser “salvada”.  Parecía tan intrincado.  Sentí que casi me daba por vencido.  Había encontrado otra iglesia cuyos puntos de vista acerca de Dios y el propósito de Su existencia, me frustraron tanto porque yo sabía que sus enseñanzas no eran ciertas.

Un día, estaba recorriendo una librería y me dirigí al sector religioso.  Mientras miraba lo que eran en su mayoría libros cristianos, se me ocurrió ver si tenían algo acerca del Islam.  No sabía virtualmente nada acerca del Islam, y elegí el primer libro, solo por curiosidad.  Pero rápidamente me emocioné con lo que estaba leyendo.  Una de las primeras cosas que llamó mi atención fue la afirmación: “No hay otro dios más que Dios”, no tiene socios, y todas las plegarias y actos de adoración deben dirigirse sólo a Él.  Esto parecía tan simple, tan poderoso, tan directo, y tenía tanto sentido.  Entonces desde ese momento comencé a leer todo lo que pude acerca del Islam.

Todo lo que leía tenía tanto sentido para mí.  Era como si de repente todas las piezas de este rompecabezas encajaban perfectamente, y emergía una clara imagen.  Estaba tan emocionado que mi Corazón buscaba todo lo que se relacionase con el Islam.  Luego, cuando leí el Corán, me sentí realmente bendecido  por tener la oportunidad de leer ese libro.  Sabía que esto venía directamente de Dios a través de su Mensajero (que Dios le conceda paz y misericordia).  Era esta la verdad.  Sentí que siempre había sido musulmán pero no lo supe hasta ese momento.  Ahora que comencé mi vida como musulmán, siento paz y seguridad  sabiendo que lo que estoy aprendiendo es la verdad pura y me acerca a Dios.  Que Dios continúe guiándome.  Amén.

Por Akifah Baxter

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